Así será la Tierra dentro de 200 millones de años

By 25/01/2021 Portal

Observe el globo terráqueo que aparece sobre estas líneas. Desde luego tiene un aspecto familiar, aunque ninguno de nuestros mapas serviría para desplazarnos a través de él. Han pasado cerca de 200 millones de años desde el momento actual, los continentes se han unido y han formado un nuevo supercontinente que los engloba a todos. Los investigadores lo han bautizado como Amasia, y es muy probable que este sea el aspecto de la Tierra en un lejano futuro.

No es la primera vez que sucede. En nuestro mundo todo se mueve, incluso lo que a primera vista parece inamovible. Los continentes se desplazan como grandes balsas de roca sobre el manto, la gruesa capa de silicatos fundidos que existe entre la corteza y el núcleo terrestres. Y esos movimientos les llevan a unirse y separarse en ciclos regulares que, según los científicos, se suceden cada 600 millones de años.

En el pasado, desde Rodinia hasta Pangea, nuestro mundo ha visto cómo surgían y desaparecían varios supercontinentes, con aspectos totalmente distintos unos de otros. Hace cerca de 175 millones de años Pangea, el último de ellos, se partió en pedazos y dio lugar a los varios continentes separados que hoy configuran la piel de nuestro planeta.

Ahora, basándose en numerosos datos geológicos de ese pasado remoto, un equipo de investigadores ha predicho cuándo y dónde se formará Amasia, el próximo supercontinente que verá la Tierra. Sus resultados se han publicado en la revista Geology.

Así nacen los continentes
Los continentes, todos, se asientan sobre placas tectónicas, que como se ha dicho son grandes losas de corteza que flotan sobre el manto. En cierto sentido, el manto se comporta como una olla de agua hirviendo: calentado por el núcleo fundido y ardiente de la Tierra, se mueve lentamente.

La corteza terrestre, por su parte, se crea y se destruye en un ciclo que no tiene fin. Por un lado, a lo largo de las dorsales oceánicas, enormes cordilleras submarinas que cruzan los océanos por sus centros, el manto va surgiendo de las profundidades y se enfría, creando nueva corteza y empujando a la más antigua, que se desplaza alejándose de las dorsales hasta llegar a las llamadas «zonas de subducción», cerca de los bordes continentales, donde vuelve a sumergirse, de nuevo, hasta lo más profundo del manto.

Este flujo continuo y circular se llama «convección del manto», y es precisamente el proceso que, a lo largo de millones de años, impulsa los movimientos de las placas continentales y su ocasional ensamblaje en supercontinentes.

Para saber más sobre el funcionamiento del ciclo de los supercontinentes de la Tierra, Ross Mitchell, geólogo de la Academia China de Ciencias, se centró en los llamados «mega continentes», que son más pequeños que un supercontinente completo. Uno de ellos, Gondwana, que se formó hace unos 520 millones de años, fue el que condujo al ensamblaje de Pangea 200 millones de años después.

Para estudiar cómo Gondwana dio lugar a Pangea, los investigadores hicieron mapas de las placas continentales a lo largo del tiempo, basándose en registros fósiles y otros antiguos indicadores geológicos. Después estudiaron cómo la posición de esos continentes se relacionaba con los modelos informáticos que recrean el movimiento del manto y la ubicación esperada de las áreas de creación y destrucción de corteza.

Lo que descubrieron es que los continentes tienden a desplazarse «cuesta abajo» hacia las zonas de subducción, donde vuelven a hundirse en las profundidades de la Tierra. Mitchell denomina a esas zonas «cinturones de subducción» porque las placas continentales, dice, son demasiado grandes y gruesas para volver a hundirse y «se atascan». De forma que solo pueden moverse lateralmente a lo largo de los cinturones de subducción y, al hacerlo, se unen a otros continentes. Ese es, precisamente, el proceso que tuvo lugar cuando Gondwana se convirtió en Pangea.

Pero el modelo de Mitchell y sus colegas no se limita a ver lo que ocurrió en el pasado, sino que también puede predecir cuál será la siguiente configuración continental de nuestro planeta. En su estudio, los investigadores explican que cuando Pangea se rompió, hace 175 millones de años, condujo a la formación del Anillo de Fuego, un conjunto de zonas de subducción a lo largo del perímetro del Océano Pacífico que alimenta violentas erupciones volcánicas y terremotos.

Desde ese momento y hasta ahora, varios continentes ya se han combinado para crear Eurasia, el megacontinente actual, que se ha topado con el Anillo de Fuego, el cinturón de subducción de nuestra era. Demasiado grande para volver a hundirse, a medida que Eurasia se mueva lateralmente a lo largo del Anillo de Fuego se irá acercando a las Américas hasta chocar con ellas, formando un nuevo supercontinente, Amasia, entre los próximos 50 y 200 millones de años.

A pesar de que aún existe mucho debate sobre dónde terminará estando Amasia, el modelo de Mitchell sugiere que probablemente será en el hemisferio norte, de modo que será un supercontinente polar y, según el investigador, centrado en el actual Océano Ártico.

Resulta ciertamente asombroso ver que existe una especie de «ritmo» en la evolución de la Tierra. Y aunque otros geólogos han propuesto soluciones alternativas para la formación del próximo supercontinente, muchos creen que Mitchell ha conseguido resolver el ritmo exacto, de modo que la credibilidad de su modelo no hace más que aumentar.