Descubren por primera vez anguilas eléctricas cazando en grupo: su descarga encendería cien bombillas

By 14/01/2021 Portal

En lo profundo de la cuenca del Amazonas brasileño, científicos del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian han descubierto un pequeño lago lleno de más de 100 anguilas eléctricas adultas, muchas de las cuales tienen más de 1,2 metros de largo. Por sí solo, este ya es un descubrimiento intrigante. Hasta ahora, se pensaba que este tipo de pez cuchillo era una criatura solitaria.

Pero en este lago conectado con el río Iriri en el estado brasileño de Pará, los investigadores fueron testigos de cómo, durante el crepúsculo o el amanecer, las anguilas trabajaban juntas nadando en círculo para conducir a miles de pequeños peces llamados tetras a aguas poco profundas en una especie de bolas apretadas. Una vez lo consiguen, hasta diez anguilas se separan periódicamente para formar grupos de caza, no muy diferentes de las manadas de lobos u orcas. Luego, esos grupos más pequeños rodean la bola de presas y lanzan ataques eléctricos simultáneos, provocando que sus pobres víctimas salgan disparadas del agua. Al caer de nuevo, aturdidas e inmóviles, son capturadas fácilmente. El ritual de caza dura una hora y contiene entre cinco y siete ataques de alto voltaje.

«Este es un descubrimiento extraordinario», afirma David de Santana, responsable del estudio. «Nunca se había documentado nada como esto en las anguilas eléctricas», asegura. Los hallazgos, publicados en la revista «Ecology and Evolution», anulan la idea de que estos peces son depredadores exclusivamente solitarios y abren la puerta a nuevas preguntas sobre cómo viven.

«La caza en grupos es bastante común entre los mamíferos, pero en realidad es bastante rara en los peces», señala De Santana. «Sólo se sabe que hay otras nueve especies de peces que hacen esto, lo que hace que este hallazgo sea realmente especial».

8.600 voltios
La especie capaz de esta estrategia social cooperativa se llama anguila eléctrica de Volta (Electrophorus voltai), descubierta por el mismo equipo en 2019. Su nombre rinde homenaje al físico italiano Alessandro Volta, quien inventó la batería eléctrica en 1799. Esta enormidad de 2,4 metros de longitud es capaz de producir descargas eléctricas de 860 voltios, la descarga eléctrica más fuerte de cualquier animal en la Tierra y 210 voltios más alta que el récord anterior.

«Si un individuo de esta especie puede producir una descarga de hasta 860 voltios, en teoría, diez que se descargan al mismo tiempo podrían estar produciendo hasta 8.600 voltios de electricidad», calcula De Santana. «Eso es aproximadamente el mismo voltaje necesario para alimentar 100 bombillas». Afortunadamente para el investigador, quien ha sido impactado más de una vez por anguilas individuales, el impacto solo dura alrededor de dos milésimas de segundo, pero es suficiente para causar un espasmo muscular doloroso que podría derribar a una persona.

El científico estima que la caza en grupo es «un evento relativamente raro que ocurre sólo en lugares con muchas presas y refugio suficiente para un gran número de anguilas adultas». Habitualmente, se alimentan solas por la noche acercándose sigilosamente a los peces dormidos y propinándoles una sacudida.

Comunicación eléctrica
Los investigadores preparan una nueva expedición a este lugar único a lo largo del Iriri. Esperan recolectar muestras de tejido adicionales y marcar anguilas individuales con etiquetas de radio para comprender las posibles relaciones de parentesco y la jerarquía dentro del grupo. También intentarán tomar medidas directas de las descargas eléctricas producidas durante la caza en grupo para evaluar su voltaje máximo y determinar si las anguilas también podrían estar usando choques de bajo voltaje para comunicarse y orquestar sus esfuerzos, de manera similar a como lo hacen algunos mamíferos marinos como las ballenas y los delfines, que utilizan el sonido para coordinar la caza de sus presas.

Con la Amazonía amenazada por la deforestación, los incendios y el cambio climático, De Santana cree que es urgente acelerar la evaluación de la biodiversidad en la región. «Las anguilas eléctricas no están en peligro inmediato, pero sus hábitats y ecosistemas se encuentran bajo una inmensa presión. Este artículo es un ejemplo de cuánto no sabemos aún, cuántos organismos hay cuyas historias de vida aún no comprendemos».