El aislamiento social, tan duro para el cerebro como el hambre

By 23/11/2020 Portal

La pandemia del SARS-CoV-2 ha demostrado la necesidad imperiosa de comunicaci√≥n de los seres humanos. Aislados en nuestros hogares por el confinamiento o por el miedo al virus, hemos recurrido a las plataformas de videollamadas o a las redes sociales como un n√°ufrago lo hace a una tabla de salvaci√≥n, aunque en este caso fuera virtual. Investigadores del Instituto Tecnol√≥gico de Massachusetts (MIT) en Cambridge (EE.UU.) han estudiado c√≥mo se representa en el cerebro ese anhelo de contacto social y han descubierto que, pasadas apenas diez horas de soledad, los individuos responden a la falta de relaciones sociales de la misma forma que ante un ayuno. La necesidad de compa√Ī√≠a y la de alimento activan la misma √°rea cerebral, aseguran.

En un curioso experimento, los investigadores pidieron a un grupo diverso de adultos de entre 18 y 40 a√Īos que pasaran diez horas en una habitaci√≥n de un laboratorio sin ning√ļn contacto social. Despu√©s, sus cerebros fueron escaneados mientras observaban im√°genes de sus actividades sociales favoritas. Otro d√≠a, se solicit√≥ a las mismas personas que ayunaran durante toda la jornada. Igualmente, al terminar se escanearon sus cerebros mientras ve√≠an fotos de sus platos favoritos.

Sustancia negra
Los investigadores analizaron espec√≠ficamente una regi√≥n del cerebro: la sustancia negra, perteneciente a los ganglios basales, considerado el n√ļcleo de nuestro sistema de motivaci√≥n. ¬ęEncontramos que esta √°rea del cerebro respondi√≥ de manera similar despu√©s del ayuno y despu√©s del aislamiento: cuando las personas estaban aisladas, la sustancia negra mostraba una mayor actividad en respuesta a las im√°genes de otras personas (y no a los alimentos), pero cuando estaban en ayunas, mostraba mayor actividad en respuesta a im√°genes de comida (y no a im√°genes sociales)¬Ľ, explica a este peri√≥dico Livia Tomova, del departamento de Ciencias Cerebrales y Cognitivas del MIT. La cantidad de actividad que el equipo encontr√≥ en la sustancia negra se correlacion√≥ con cu√°ntas ganas dec√≠an las personas que ten√≠an de comida o contacto social.

Despu√©s, los investigadores utilizaron un algoritmo de aprendizaje autom√°tico para identificar c√≥mo se ven las se√Īales neuronales de una persona hambrienta que mira im√°genes de alimentos. A continuaci√≥n, ¬ęmostraron¬Ľ al algoritmo las se√Īales cerebrales de una persona solitaria mirando im√°genes de otras personas y preguntaron a la inteligencia artificial si pod√≠a diferenciarlas de las se√Īales de control. Lo hizo a la perfecci√≥n. ¬ęEsto sugiere que existe una firma neuronal compartida entre el deseo de comida y el deseo de contacto social¬Ľ, afirma la investigadora.

¬ęNuestros resultados apoyan la hip√≥tesis de que en nuestro cerebro el hambre, una de las necesidades humanas m√°s b√°sicas, y la soledad est√°n representadas de formas muy similares. Esto sugiere que conectarse socialmente tambi√©n podr√≠a ser una necesidad humana b√°sica¬Ľ, concluye Tomova.

Salud mental ante el Covid-19
El aislamiento ha sido una de las medidas adoptadas contra el Covid-19 en muchos pa√≠ses, pero el estudio, publicado en ¬ęNature Neuroscience¬Ľ, sugiere que nuestro cerebro es muy sensible a esa experiencia. ¬ęEn tiempos de distanciamiento social, es posible que debamos prestar especial atenci√≥n al bienestar y la salud mental de los ciudadanos que tienen que pasar tiempo en aislamiento¬Ľ, apunta la investigadora.

Como recuerda, ¬ęsi bien muchos est√°n con sus familias o se mantienen conectados a trav√©s de las redes sociales, no todos tienen la posibilidad de hacerlo. Algunos viven solos y tienen un acceso restringido a las tecnolog√≠as digitales. Esas personas pueden experimentar una versi√≥n muy extrema del distanciamiento social que podr√≠a afectar su salud mental¬Ľ.