El choque con otra galaxia pudo causar la formación del Sistema Solar

By 25/05/2020 Portal

La formaci√≥n del Sol, del Sistema Solar y la posterior aparici√≥n de vida en la Tierra pudo haber sido una de las consecuencias del impacto de nuestra galaxia, la V√≠a L√°ctea, con otra m√°s peque√Īa, Sagitario, descubierta en 1990 y que en la actualidad forma parte del grupo de galaxias enanas que orbitan alrededor de la nuestra.

Los astr√≥nomos ya sab√≠an que Sagitario hab√≠a impactado en varias ocasiones contra el disco de estrellas de la V√≠a L√°ctea, y en estudios anteriores ya se sugiri√≥ que eso hab√≠a tenido un profundo efecto en el modo en que las estrellas se mueven dentro de nuestra galaxia. Algunos incluso llegaron a afirmar que la forma espiral de la V√≠a L√°ctea, 10.000 veces m√°s masiva que Sagitario, se debe en buena parte a los tres impactos que se sabe que sucedieron durante los √ļltimos 6.000 millones de a√Īos.

Ahora, un nuevo estudio basado en los datos de la misión europea Gaia, cuyo objetivo es hacer un mapa tridimensional de la Vía Láctea con los movimientos y posiciones detalladas de mil millones de estrellas, ha revelado por primera vez que la influencia de Sagitario podría haber sido de vital importancia, también, para nuestra propia existencia.

De hecho, las ondas generadas por las repetidas colisiones parecen haber sido responsables de desencadenar los principales episodios de formaci√≥n estelar en la historia de nuestra galaxia. Y uno de esos episodios coincide casi a la perfecci√≥n con el momento de la formaci√≥n del Sol, hace unos 4.700 millones de a√Īos. Los resultados de esta investigaci√≥n, hecha por cient√≠ficos espa√Īoles, se acaban de publicar en ¬ęNature Astronomy¬Ľ.

¬ęSabemos por los modelos existentes que Sagitario choc√≥ con la V√≠a L√°ctea tres veces -explica Tom√°s Ruiz-Lara, del Instituto de Astrof√≠sica de Canarias y primer firmante del estudio-. La primera hace unos 6.000 millones de a√Īos, la siguiente hace unos 2.000 millones de a√Īos y la √ļltima hace unos 1.000 millones de a√Īos. Y cuando nos fijamos en los datos de Gaia sobre la V√≠a L√°ctea encontramos que los tres periodos de mayor formaci√≥n estelar alcanzaron su punto m√°ximo hace 5.700 millones de a√Īos, 1.900 millones de a√Īos y 1.000 millones de a√Īos atr√°s, lo que coincide con los momentos en que se cree que Sagitario pas√≥ a trav√©s del disco de la V√≠a L√°ctea¬Ľ.

Una galaxia tranquila, hasta que llega Sagitario
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores se fijaron en las estrellas contenidas en una esfera de espacio de 6.500 a√Īos luz de radio alrededor del Sol, y compararon despu√©s la luminosidad, las distancias y los colores de esas estrellas con los datos de los modelos de evoluci√≥n estelar existentes. Seg√ļn Ruiz-Lara ¬ętiene todo el sentido¬Ľ pensar que los repetidos encuentros con Sagitario tuvieran el efecto de impulsar la formaci√≥n de oleadas de nuevas estrellas en nuestra V√≠a L√°ctea.

¬ęAl principio -explica el investigador- tenemos una galaxia, la V√≠a L√°ctea, que est√° relativamente tranquila. Tras una √©poca violenta inicial de formaci√≥n estelar, en parte desencadenada por una fusi√≥n anterior que describimos en un otro estudio, la V√≠a L√°ctea hab√≠a alcanzado un estado de equilibrio en el que las estrellas se formaban de manera constante. De repente, tienes a Sagitario cayendo y perturbando ese equilibrio, haciendo que todo el gas y el polvo previamente inm√≥viles dentro de la galaxia m√°s grande se agiten como las ondas en el agua¬Ľ.

En algunas áreas de la Vía Láctea, esas ondas llevaron a una mayor concentración de polvo y gas, mientras que otras se quedaban relativamente vacías. Entonces, la alta densidad de materiales en esas áreas impulsó el nacimiento de nuevas estrellas.

¬ŅEl origen de muchas de las estrellas que vemos?
¬ęParece que Sagitario no solo model√≥ la forma de la V√≠a L√°ctea e influy√≥ en el modo en que las estrellas se mueven en su interior -afirma por su parte Carme Gallart, que tambi√©n firma la investigaci√≥n- sino que tambi√©n ayud√≥ a la construcci√≥n de nuestra galaxia. Parece que una parte importante de la masa estelar de la V√≠a L√°ctea se form√≥ debido a las interacciones con Sagitario. De otra forma esas estrellas no existir√≠an¬Ľ.

En efecto, parece muy posible que incluso el Sol y sus planetas no habrían llegado a exisitir si Sagitario, atrapada por la gravedad de nuestra galaxia, no hubiera chocado con ella, atravesando su disco.

¬ęEl Sol -prosigue Gallart- naci√≥ al mismo tiempo que otras estrellas tambi√©n se formaban en la galaxia a causa del primer encontronazo con Sagitario. No sabemos si la particular nube de polvo y gas que acab√≥ convierti√©ndose en el Sol colaps√≥ o no a causa de los efectos provocados por Sagitario. Pero es un escenario posible porque la edad del Sol es consistente con la de una estrella formada como resultado del efecto de Sagitario¬Ľ.

Cada nueva colisi√≥n despoj√≥ a Sagitario de algunos de sus gases y polvo, dejando la galaxia m√°s peque√Īa despu√©s de cada paso. Y lo que es m√°s, los datos existentes sugieren que Sagitario podr√≠a haber pasado de nuevo a trav√©s del disco de la V√≠a L√°ctea en los √ļltimos cientos de millones de a√Īos, ya que actualmente est√° muy cerca de √©l. El nuevo estudio encontr√≥ indicios de un reciente estallido de formaci√≥n estelar, lo que sugiere una posible nueva ola de nacimiento de estrellas en curso.

Seg√ļn Timo Prusti, investigador principal del proyecto Gaia, de la Agencia Espacial Europea, tales detalles sobre la historia de la V√≠a L√°ctea no ser√≠an posibles sin Gaia, lanzado a finales de 2013, cuyas dos tandas de datos, publicadas en 2016 y 2018, han revolucionado el estudio de nuestra galaxia.

¬ęAntes se hab√≠an determinado algunos aspectos de la historia de la formaci√≥n estelar en la V√≠a L√°ctea -explica Prusti- bas√°ndose en datos de la misi√≥n Hipparcos a principios de la d√©cada de 1990. Pero esas observaciones se centraron en la vecindad inmediata del Sol. No fue algo realmente representativo y, por lo tanto, no pudo descubrir esas explosiones de formaci√≥n estelar que vemos ahora. Esta es realmente la primera vez que podemos ver una historia detallada de formaci√≥n estelar de la V√≠a L√°ctea. Es un testimonio del poder cient√≠fico de Gaia, que hemos visto manifestarse una y otra vez en innumerables estudios innovadores en un per√≠odo de solo un par de a√Īos¬Ľ.