El Universo podría estar plagado de «nubes» de pequeños agujeros negros indetectables

By 24/07/2020 Portal

Entre las varias clases de agujeros negros (supermasivos, estelares, de masa intermedia…) hay una que preocupa especialmente a los científicos. Se trata de los «agujeros negros primordiales», de tamaño mucho menor (desde microscópicos a apenas unos pocos km) pero con masas que pueden llegar a ser equivalentes a la de una estrella. Nunca nadie ha visto uno, pero la teoría dice que tales agujeros negros deberían haberse formado en enormes cantidades durante los primeros segundos tras el Big Bang.

Y ahora dos investigadores españoles, Juan García Bellido y Manuel Trashorras, junto a Savvas Nesseris, todos ellos de la Universidad Autónoma de Madrid, han descubierto que esos diminutos y oscuros objetos podrían seguir existiendo en el Universo actual, viajando por el Universo en enormes grupos que resultan prácticamente invisibles. Su trabajo acaba de aparecer en el servidor de prepublicaciones ArXiv.

En el Universo primitivo, justo después del Big Bang, toda la materia que existe estaba comprimida en una ardiente «sopa de partículas» tan densa que podría haber colapsado en numerosos puntos y dar así origen a los agujeros negros primordiales. Si esa multitud de millones y millones de pequeños agujeros negros han logrado sobrevivir hasta la actualidad, podrían haberse vuelto aún mucho más pequeños de lo que eran en origen, de modo que serían mucho más difíciles de detectar que los agujeros negros «normales», los que se forman como consecuencia del colapso gravitatorio de estrellas muy grandes, y por supuesto de los supermasivos, que ocupan vastas regiones en los centros de muchas galaxias.

5.000 simulaciones
García-Bellido y sus colegas llevaron a cabo más de 5.000 simulaciones informáticas para tratar de averiguar cómo podrían haber evolucionado esos supuestos grupos de agujeros negros primordiales. De este modo, descubrieron que en la actualidad podría haber auténticas «nubes» de ellos, cada uno con una masa similar a la del Sol y apenas unos km de diámetro, extendiéndose a lo largo de miles de años luz. Los eferctos gravitatorios del interiro de la nube, además, podrían hacer que algunos de ellos resultaran «expulsados» del grupo y lanzados al espacio vacío a cerca de 1.000 km por segundo.

A pesar de ello, García-Bellido cree que no existe motivo para preocuparnos: «Las posibilidades de que uno de estos agujeros negros expulsado de algún grupo pueda golpear el Sistema Solar en el corto plazo son de una entre miles de millones de billones».

Los científicos hallaron también que tanto las agrupaciones de agujeros negros como los que, tras ser expulsados, viajan libres por el Universo deberían comportarse de forma muy parecida a como lo hace la materia oscura, esa misteriosa forma de materia que no podemos detectar directamente (ya que no emite radiación alguna) y cuya presencia solo podemos inferir observando los efectos gravitacionales que provoca en los objetos que tiene cerca.

Para García-Bellido, si los agujeros negros primordiles están realmente «ahí fuera», podrían ser la solución al enigma de la materia oscura, una de las mayores cuestiones abierta de la ciencia durante las últimas décadas.