{"id":68865,"date":"2023-05-27T23:41:06","date_gmt":"2023-05-27T23:41:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.abc.es\/ciencia\/historia-paciente-soldado-republicano-veia-mundo-reves-20230523160535-nt.html"},"modified":"2023-05-27T23:41:06","modified_gmt":"2023-05-27T23:41:06","slug":"el-paciente-m-el-hombre-que-veia-el-mundo-al-reves-tras-recibir-un-tiro-en-la-cabeza-en-la-guerra-civil","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/forocilac.org\/en\/el-paciente-m-el-hombre-que-veia-el-mundo-al-reves-tras-recibir-un-tiro-en-la-cabeza-en-la-guerra-civil\/","title":{"rendered":"El paciente M, el hombre que ve\u00eda el mundo al rev\u00e9s tras recibir un tiro en la cabeza en la Guerra Civil"},"content":{"rendered":"<p>Un joven soldado del ej\u00e9rcito republicano combat\u00eda en el frente de Levante en mayo de 1938 cuando recibi\u00f3 el impacto de un proyectil, probablemente una bala, que le atraves\u00f3 la cabeza de atr\u00e1s adelante y de abajo arriba. El herido, de 25 a\u00f1os y natural de un pueblo de Ciudad Real , fue evacuado al Hospital Provincial de Valencia, donde permanecer\u00eda unos tres meses. Aunque sufr\u00eda serias lesiones en el \u00e1rea parieto-occipital izquierda del c\u00f3rtex cerebral , sobrevivi\u00f3 milagrosamente sin requerir intervenci\u00f3n quir\u00fargica ni otros cuidados especiales. Y sin saber que su vida cambiar\u00eda para siempre de una manera totalmente inesperada. El hombre pas\u00f3 cerca de dos semanas sin conocimiento. Cuando se despert\u00f3, apenas ten\u00eda vista. Unos meses despu\u00e9s, la recuperar\u00eda de forma limitada. Sufr\u00eda dolores de cabeza, mareos&#8230; Estaba distra\u00eddo, ap\u00e1tico . Pero hasta ah\u00ed nada extraordinario, aparte del hecho mismo de recobrarse de un balazo en apariencia fatal. Lo realmente alucinante ocurri\u00f3 un a\u00f1o despu\u00e9s, cuando un m\u00e9dico tres a\u00f1os mayor, Justo Gonzalo Rodr\u00edguez-Leal, atendi\u00f3 su caso. Fue \u00e9l quien se dio cuenta de que, en ciertas condiciones, el paciente M, como se le conocer\u00eda en la historia de la Medicina, ve\u00eda el mundo al rev\u00e9s. De sus encuentros y exploraciones, Gonzalo desarroll\u00f3 su propia teor\u00eda sobre la organizaci\u00f3n del cerebro en gradientes, una apuesta alejada de las ideas tradicionales hasta entonces, que divid\u00edan sus funciones en compartimentos estancos. Una hija del investigador, Isabel Gonzalo Fonrodona , ha buscado en los archivos de su padre para redescubrir este caso ins\u00f3lito. Cuenta sus hallazgos en la &#8216;Revista de Neurolog\u00eda&#8217;, en un art\u00edculo escrito junto al neuropsic\u00f3logo Alberto Garc\u00eda-Molina, del Instituto Guttmann de Badalona. Noticia Relacionada estandar Si Anil Seth, neurocient\u00edfico: \u00abLlegar\u00e1 un momento en el que trataremos a las m\u00e1quinas como si tuvieran conciencia\u00bb Judith de Jorge El investigador ingl\u00e9s explica en &#8216;La creaci\u00f3n del yo&#8217; c\u00f3mo la mente humana construye la realidad en una suerte de \u00abalucinaci\u00f3n controlada\u00bb Boca abajo Isabel Gonzalo, ahora profesora em\u00e9rita en la Facultad de F\u00edsicas de la Universidad Complutense de Madrid, lleg\u00f3 a conocer al paciente M siendo ni\u00f1a, ya que este acudi\u00f3 numerosas veces a su domicilio en Madrid para ser examinado. En aquella \u00e9poca, sin nada parecido a un TAC, \u00ab mi padre le trataba en condiciones muy especiales , en pleno reposo, libre de est\u00edmulos visuales o ruidos exteriores\u00bb, describe. Entonces, se le presentaba un objeto y, variando la iluminaci\u00f3n y la distancia al mismo, \u00abtodos los fen\u00f3menos an\u00f3malos aparec\u00edan\u00bb. Lo m\u00e1s inquietante es que, seg\u00fan el herido, los objetos comenzaban a inclinarse hasta invertirse boca abajo. Se volv\u00edan m\u00e1s peque\u00f1os, su forma se deshac\u00eda, los colores se perd\u00edan o se desprend\u00edan de sus l\u00edmites hasta quedar reducidos a una mancha amorfa. En ocasiones, ve\u00eda triple. Por si fuera poco, le costaba percibir el movimiento, de manera que el p\u00e9ndulo de un metr\u00f3nomo que oscilaba a izquierda y derecha siempre parec\u00eda estar en el centro. Y como si fuera \u00ab un superpoder \u00bb, reconoc\u00eda letras, n\u00fameros o fotograf\u00edas tanto al derecho como al rev\u00e9s, sin darse cuenta del cambio. Las rarezas tambi\u00e9n afectaban a otros sentidos. El tacto estaba invertido: si le tocaban en el lado derecho del cuerpo, lo notaba en el izquierdo. Y lo mismo con el o\u00eddo: un sonido que llegaba por un lado, era escuchado por el otro, sin saber qu\u00e9 tono era. Las lesiones en la corteza cerebral del paciente M Cortes\u00eda de I. Gonzalo Sorprendentemente, si el paciente &#8216;M&#8217; recib\u00eda un est\u00edmulo intenso, como un pitido en el o\u00eddo, las anomal\u00edas se esfumaban, la percepci\u00f3n mejoraba y los objetos se percib\u00edan derechos. El mismo efecto ten\u00eda lo que el doctor llam\u00f3 un \u00abrefuerzo muscular\u00bb: si se sentaba, se pon\u00eda de pie o tensaba los m\u00fasculos de las manos, los brazos o las piernas, la percepci\u00f3n mejoraba. \u00abEsta puede ser la raz\u00f3n -explica la hija del galeno- por la que el paciente apenas notaba anomal\u00edas en su vida cotidiana\u00bb. Rara vez sufri\u00f3 de su patolog\u00eda en condiciones normales. En alguna ocasi\u00f3n, cuando iba por la calle y repentinamente ve\u00eda las cosas invertidas durante unos segundos, \u00able quitaba importancia\u00bb, aunque s\u00ed lleg\u00f3 a observar \u00ab a unos obreros trabajando boca abajo en un andamio \u00bb. Tambi\u00e9n ten\u00eda afectados sus movimientos. Si caminaba muy lento, sent\u00eda que iba hacia atr\u00e1s. Si iba m\u00e1s r\u00e1pido, el tercer paso le parec\u00eda transversal y el cuarto, oblicuo, hasta que poco a poco notaba la marcha normal. Din\u00e1mica cerebral La observaci\u00f3n de estos fen\u00f3menos llev\u00f3 a Justo Gonzalo a su teor\u00eda de la din\u00e1mica cerebral. En aquel entonces, se consideraba que las funciones cerebrales estaban ubicadas en compartimentos estancos, como si el cerebro fuera un mosaico, con cada \u00e1rea dedicada a lo suyo de forma independiente. Muy al contrario, el doctor propuso la idea de los gradientes cerebrales, publicada en 1952 , de forma que cada funci\u00f3n no se reduce a un \u00e1rea espec\u00edfica, sino que se distribuye en gradaci\u00f3n por distintas \u00e1reas del cerebro. Esta es la raz\u00f3n por la que la lesi\u00f3n del paciente M, aunque no da\u00f1\u00f3 directamente las \u00e1reas de la vista, el o\u00eddo y el tacto, s\u00ed las afect\u00f3. \u00abEste innovador planteamiento es elogiado por investigadores internacionales\u00bb, afirma Garc\u00eda-Molina. Con el paciente M, Justo Gonzalo estudi\u00f3 por primera vez la percepci\u00f3n invertida al detalle. Comprob\u00f3 despu\u00e9s que el otro paciente &#8216;T&#8217;, con lesi\u00f3n menor, tambi\u00e9n presentaba inclinaci\u00f3n de la imagen sin llegar a la inversi\u00f3n. Pero el doctor no se qued\u00f3 ah\u00ed. Entre 1952 y 1953, como responsable del laboratorio de fisiopatolog\u00eda cerebral, dependiente del Instituto Cajal en Madrid, explor\u00f3 adem\u00e1s a unos 200 individuos de la base de datos del cuerpo de mutilados por la patria , donde no figuraban los lesionados del lado republicano. Entre los de Valencia y estos, encontr\u00f3 unos 35 casos con s\u00edndromes similares a los de M de distinta magnitud, alguno igual de intenso. La mayor\u00eda de la Guerra Civil, salvo uno de la Segunda Guerra Mundial. Los hallazgos de Justo Gonzalo aparecen por primera vez descritos en el libro \u2018Din\u00e1mica cerebral\u2019, publicado en dos tomos (1945y 1950) por el Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas (CSIC). Isabel Gonzalo \ufeffcree que su padre fue un pionero. \u00ab El concepto de gradiente cerebral es un tema en auge , que actualmente se trata en los congresos de neurociencia\u00bb, subraya. Phineas Gage, Henry Molaison y Auguste Deter Archivo &#8216;Monsieur Tan-Tan&#8217; y otros casos singulares de la neurociencia &#8216;Monsieur Tan-Tan&#8217;: El cerebro del franc\u00e9s Louis Victor Leborgne (1809-1861) es uno de los m\u00e1s estudiados en la historia de la neurociencia. El hombre perdi\u00f3 progresivamente la capacidad de hablar hasta que solo fue capaz de decir la s\u00edlaba tan. Fue tratado por el doctor Paul Broca, quien tras su muerte examin\u00f3 su cerebro y encontr\u00f3 una lesi\u00f3n en un \u00e1rea cerebral espec\u00edfica, que relacion\u00f3 con la facultad del lenguaje articulado. A partir de entonces, la zona se conoce como \u00e1rea de Broca. Phineas Gage: Ten\u00eda 25 a\u00f1os cuando, trabajando en el ferrocarril de Nueva Inglaterra en 1848, sufri\u00f3 un terrible accidente. Una barra de cinco kilos de peso, m\u00e1s de un metro de largo y 2,5 cent\u00edmetros de grosor le atraves\u00f3 la cabeza. Desde entonces, su car\u00e1cter cambi\u00f3 . De ser una persona amable y competente, se convirti\u00f3 en alguien procaz y maleducado. El caso se consider\u00f3 prueba de que los l\u00f3bulos frontales eran los encargados de procesos relacionados con la planificaci\u00f3n, la toma racional de decisiones y el procesamiento de las emociones. Henry Gustav Molaison (paciente HM): El estadounidense sufri\u00f3 una p\u00e9rdida de memoria permanente despu\u00e9s de que le extirparan peque\u00f1as porciones de sus l\u00f3bulos temporales para tratar una grave epilepsia. A pesar de que siempre le trataban los mismos m\u00e9dicos y enfermeras, era incapaz de reconocerlos. No pod\u00eda recordar la mayor parte de los acontecimientos de los dos a\u00f1os previos a la cirug\u00eda, ni algunos de los ocurridos once a\u00f1os atr\u00e1s. Muri\u00f3 en 2008 a los 82 a\u00f1os. Auguste Deter: Finales de 1890. Esta ama de casa alemana llevaba una vida normal hasta que a los 51 a\u00f1os empieza mostrar un comportamiento extra\u00f1o. Ten\u00eda p\u00e9rdidas de memoria, estaba intranquila y desorientada, gritaba y hac\u00eda acusaciones absurdas contra otros. Su marido la ingres\u00f3 en un hospital. El doctor que la trat\u00f3 se llamaba Alois Alzheimer. Por primera vez, reconoc\u00eda la terrible enfermedad que lleva su nombre. Una vida dura Cuando se percat\u00f3 de sus anomal\u00edas, el paciente M se qued\u00f3 muy impresionado y se deprimi\u00f3, pero luego aprendi\u00f3 a corregirlas con el refuerzo muscular y pudo desenvolverse en la vida, no sin dificultades. Tuvo una existencia dura, marcada por los mareos y los dolores de cabeza que le hab\u00edan dejado sus lesiones. Encontr\u00f3 algunos trabajos, la mayor\u00eda precarios, vendiendo arena del r\u00edo, como segador en jornadas interminables o jardinero en Valencia. Como hab\u00eda luchado del lado republicano, no recibi\u00f3 los subsidios a los mutilados por la Guerra Civil. No llegar\u00edan hasta los decretos de 1980. El doctor Gonzalo lo explor\u00f3 hasta el a\u00f1o 60 y despu\u00e9s siguieron teniendo contacto por tel\u00e9fono, por correspondencia e incluso se vieron en alguna ocasi\u00f3n. \u00ab Mantuvieron una gran amistad y se ten\u00edan un gran aprecio mutuo . Este paciente le hab\u00eda permitido desvelar muchos misterios del cerebro\u00bb, dice su hija. M\u00c1S INFORMACI\u00d3N La relaci\u00f3n dur\u00f3 hasta que el m\u00e9dico muri\u00f3 en 1986. Se cree que M muri\u00f3 pocos a\u00f1os despu\u00e9s, aunque la hija del doctor a\u00fan busca en los registros civiles la fecha y el lugar. \u00abTen\u00eda una sobrina nieta, ojal\u00e1 pudiera encontrarla\u00bb, desea. El relato le permitir\u00eda poner un \u00faltimo cap\u00edtulo a la historia del hombre que ve\u00eda el mundo del rev\u00e9s.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un joven soldado del ej\u00e9rcito republicano combat\u00eda en el frente de Levante en mayo de 1938 cuando recibi\u00f3 el impacto de un proyectil, probablemente una bala, que le atraves\u00f3 la cabeza de atr\u00e1s adelante y de abajo arriba. 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