La macabra historia de Anne, la chica que inspiró el maniquí con el que se aprenden las reanimaciones

By 10/12/2020 Portal

La llaman «la cara más besada del mundo», aunque normalmente el amor suele ser más bien por la sociedad que por ella misma. Aquellos que han dado un curso de primeros auxilios se habrán percatado de que el maniquí de reanimación cardiopulmonar es una mujer. Los más avipados se habrán dado cuenta de que siempre posee el mismo rostro. Pero pocos saben que tiene el mismo nombre: Anne. Y no es casualidad. Ahora, Stephanie Loke y Sarah McKernon, investigadoras de la Universidad de Liverpool, se han propuesto descubrir la historia real detrás del maniquí más replicado del mundo y las cuestiones éticas que plantea en la edición navideña de la revista «The BMJ».

Resusci Anne en su versión más conocida, también es llamada Annie, Mona Lisa del Sena o «L’Inconnue de la Seine» (la mujer desconocida del Sena, en francés). Su vinculación con la capital francesa no es baladí. A finales del siglo XIX, la policía encontró el cadáver de una chica muy joven en el río de la ciudad de las luces. Aunque no tenía nombre ni sabían su historia, el patólogo que realizó la autopsia quedó tan cautivado por su belleza que conservó su rostro en forma de máscara mortuoria de yeso. Y no fue el único: con la intención de identificarla, la colocaron en una especie de exposición con otros cuerpos -algo común en la época-, y mucha gente se acercó a admirar sus rasgos. «No hay una sola ventana en París que atraiga más espectadores que esto», se reflejó en un álbum de grabados de la época.

Máscara mortuoria de ‘la desconocida del Sena’ (1900)A partir de ahí, se popularizó tanto su cara y su historia romántica que se vendieron copias por todo el París bohemio. Debido a que no se encontraron signos de violencia en su cuerpo, el forense determinó que se había suicidado. Sin embargo, con el tiempo, se empezó a especular con historias que iban desde el asesinato por parte de su amante hasta una fuga a París desde Liverpool con un pretendiente adinerado. «Cuando su gemela visitó París, se sorprendió al ver una máscara que parecía un reflejo de ella misma. Fue cuando reconoció a la ahogada como su hermana perdida hacía mucho tiempo», relatan las investigadoras haciendo referencia a esta última hipótesis.

La cara de las RCP
Los años fueron pasando y la ciencia avanzó. En 1956, se descubrió que la respiración de boca a boca podía mantener los niveles de oxígeno en sangre en una víctima que no respiraba, lo que condujo al desarrollo de la reanimación cardiopulmonar (RCP). Cuando un miembro del comité de RCP de la Asociación Estadounidense del Corazón observó que los estudiantes que practicaban RCP entre ellos se arriesgaban a causar fracturas en las costillas, se acercó al fabricante de muñecas Asmund Laerdal para crear un modelo de entrenamiento realista.

Mientras contemplaba el diseño, Laerdal recordó una máscara en la pared de la casa de sus abuelos y decidió convertirla en el rostro de su nueva «ayudante» para el entrenamiento de reanimación, Resusci Anne.

Asmund Laerdal y Bjorn Lind demuestran RCP en la Resusci Anne originalCuestiones sanitarias y éticas
Se estima que Resusci Annie probablemente haya ayudado a más de 500 millones de personas a tener conocimientos en RCP, salvando alrededor de 2,5 millones de vidas. Y su rostro se siguió popularizando aún más, incluso en la cultura pop. La línea «Annie, ¿estás bien?», utilizada para comprobar la respuesta del paciente apareció en el disco «Smooth Criminal» de Michael Jackson después de que el cantante se inspirara en su propio entrenamiento en RCP.

«Ahora, aún puedes quedar cautivado por la belleza de Annie al ver su rostro por todas las salas de reanimación del mundo, pero hay otro lugar donde puedes verla -escriben Loke y McKernon-. Los fabricantes de modelos Lorenzi en París, que replicaron la máscara mortuoria original de L’Inconnue, continúan produciendo copias cuatro generaciones después».

Y el debate suscitado por la joven hallado en el Sena continúa, si bien con otras connotaciones. Aunque en el momento de su muerte, exhibir los cadáveres y hacer circular máscaras mortuorias era una práctica habitual, llevar a cabo esta práctica con un cuerpo actual nos plantearía cuestiones éticas importantes. Es por ello que las investigadoras se preguntan: «¿deberíamos preocuparnos porque su imagen siga circulando sin nada parecido a un consentimiento?». Alrededor de Anne aún planean muchas preguntas.