Las islas donde las moscas caminan y las polillas se arrastran dan la razón a Darwin

By 10/12/2020 Portal

M√°s de 160 a√Īos despu√©s de que Charles Darwin formulara su famosa teor√≠a de la evoluci√≥n, otra de sus ideas ha sido confirmada por investigadores australianos. El naturalista brit√°nico sugiri√≥ que algunos insectos est√°n abocados a dejar de volar, pero su explicaci√≥n era tan aparentemente sencilla que muchos de sus colegas rechazaron sus ideas.

En unas peque√Īas islas a medio camino entre la Ant√°rtida y Australia, ocurre lo que Darwin suger√≠a. Las moscas caminan y las polillas se arrastran por el suelo. Como ellas, muchas especies de insectos que all√≠ habitan han perdido su capacidad de volar.

Darwin conoc√≠a un caso similar en Madeira, donde muchos escarabajos hab√≠an dejado de surcar los cielos. Para el bi√≥logo era sencillo: el viento no es un buen amigo de los insectos voladores en una isla. Si se aventuran un poco, pueden acabar en medio del mar sin posibilidad de regresar a casa. ¬ęLos que quedan en tierra para producir la pr√≥xima generaci√≥n son m√°s reacios al despegue y la evoluci√≥n hace el resto¬Ľ, afirma Rachel Leihy, de la Facultad de Ciencias Biol√≥gicas de la Universidad de Monash.

El famoso bot√°nico Joseph Hooker hab√≠a visitado las islas subant√°rticas Kerguelen y en sus cartas a Darwin hab√≠a comentado el curioso n√ļmero de escarabajos y polillas que no volaban. Sin embargo, cre√≠a que la hip√≥tesis del viento estaba equivocada, ya que no explicaba la gran proporci√≥n de insectos no voladores en ambientes continentales, como los desiertos, donde el mecanismo de desplazamiento impulsado por el viento no se aplicar√≠a. Hooker no proporcion√≥ una explicaci√≥n alternativa de por qu√© la falta de vuelo podr√≠a evolucionar entre los insectos de las islas, pero desde entonces, muchos otros cient√≠ficos tambi√©n han expresado sus dudas sobre las ideas de Darwin.

Rugientes cuarenta
Claro que muchas de estas discusiones ignoraban que estas islas subant√°rticas est√°n situadas en los Rugientes cuarenta y los Furiosos cincuenta, dos zonas de fuertes vientos existentes entre las latitudes 40¬ļ y 50¬ļ S de los oc√©anos australes. Se trata de 28 islas del Oc√©ano Austral y cinco islas del √Ārtico. Las primeras, especialmente las de la regi√≥n subant√°rtica, como la isla Mari√≥n y la isla Heard, tienen un n√ļmero notable de especies de insectos no voladores en comparaci√≥n con las islas de otros lugares. ¬ęCasi la mitad (47%) de las especies de insectos de las islas del Oc√©ano Austral han perdido la capacidad de volar. Esto incluye especies de muchos grupos taxon√≥micos diferentes, incluidos escarabajos, polillas, moscas y avispas¬Ľ, se√Īala Leihy.

Seg√ļn explica la autora principal del estudio publicado en la revista ¬ęProceedings of the Royal Society B¬Ľ, las condiciones ventosas hacen que el vuelo de los insectos sea m√°s dif√≠cil y energ√©ticamente costoso. As√≠, los insectos dejan de invertir en el vuelo y su costosa maquinaria subyacente (alas, m√ļsculos de las alas) y redirigen los recursos a la reproducci√≥n.

¬ęEs extraordinario que despu√©s de 160 a√Īos, las ideas de Darwin contin√ļen aportando conocimientos a la ecolog√≠a¬Ľ, afirma Leihy. Para Steven Chown, tambi√©n de la Facultad de Ciencias Biol√≥gicas, la regi√≥n de la Ant√°rtida es un laboratorio extraordinario en el que resolver algunos de los misterios m√°s perdurables del mundo.