Los primeros pueblos de marineros eran matrilineales: ellos abanadonaban a su familia por la de ellas

Por 30/06/2022 Portal

Hace unos 50.000 años, los humanos llegaron desde el sudeste de Asia hasta Australia, Nueva Guinea, el archipiélago de Bismarck y las Islas Salomón. Sin embargo, más al este, había dos millares de islas más por descubrir: desde lo que ahora conocemos por Guam, pasando por las Islas Marshall, hasta Islas Carolinas (el territorio llamado Micronesia) e incluso Polinesia. Es la llamada Lejana Oceanía, y no fue conquistada por el hombre hasta hace 3.500 años, cuando la tecnología naviera de un nuevo pueblo permitió viajes por mar más largos. Sin embargo, aún es un misterio de dónde llegaron estos primeros marinos de la humanidad y las rutas que siguieron hasta asentarse en las más remotas islas del Pacífico.

Ahora, el análisis de 164 genomas humanos antiguos (de entre de hace 2.800 y 300 años) extraídos de restos de cinco yacimientos arqueológicos de Micronesia, así como los 112 genomas de individuos actuales de la misma zona, han revelado que se produjeron hasta cinco corrientes migratorias que conformaron un linaje heterogéneo. Y no solo eso: que estos navegantes pioneros tenían un sistema matrilineal en el que eran los hombres los que se echaban a la mar para encontrar pareja, dejando a su familia y estableciéndose en la comunidad de sus esposas. Los resutados acaban de publicarse en la revista ‘Science’.

«Es un regalo inesperado poder aprender sobre patrones culturales a partir de datos genéticos», explica David Reich, profesor del Departamento de Biología Evolutiva Humana y profesor de genética en la Facultad de Medicina de Harvard. «Actualmente, en las comunidades tradicionales del Pacífico tienen estructuras tanto patrilocales como matrilocales, y ha existido el debate sobre cuál era la práctica común en las poblaciones ancestrales. Estos resultados sugieren que en los primeros marinos la regla era la matrilocalidad».

Regiones de la Lejana Oceanía

Wikicommons
El análisis genético comparó las diferencias entre los primeros marinos de las islas de Guam, Vanuatu y Tonga, que vivieron hace entre 2.500 y 3.000 años. Los resultados revelaron que sus secuencias de ADN mitocondrial, la parte que se recibe solo por vía materna, diferían casi por completo; sin embargo, sí que compartían mucho más del resto de información genética, lo que indica que eran los hombres los que abandonaban sus comunidades para casarse con mujeres de otros lugares que sí estaban muy enraizados en cada isla. Es decir, que al contrario de lo que ocurría en muchas de las poblaciones de Europa o Asia, donde la mujer abandonaba a su familia para asentarse en la casa del marido, aquí eran ellos los que abandonaban el hogar para irse a vivir con sus esposas.

Aún así, los restos genéticos también revelaron que las mujeres sí que migraron a otras islas, pero «cuando lo hicieron fue un movimiento conjunto de todo el poblado», afirma Reich. «Este patrón de abandono de la comunidad debe haber sido casi exclusivo de los hombres para explicar por qué la diferenciación genética es mucho mayor en el ADN mitocondrial que en el resto del genoma».

De dónde llegaron
Los genes antiguos también escondían más respuestas. Encontraron hasta cinco migraciones que revelaban el origen, hasta ahora desconocido, de los primeros moradores de estas islas. En concreto, tres de las cinco corrientes procedían del este de Asia, otra de Polinesia y una tercera de la comunidad papúa, procedente de la franja norte de la parte continental de Nueva Guinea. Sin embargo, la ascendencia indígena de Nueva Guinea fue una gran sorpresa, ya que una corriente diferente de esta migración, procedente de Nueva Bretaña -una cadena de islas al este de Nueva Guinea-, fue la fuente de la ascendencia papú en el suroeste del Pacífico y en Micronesia Central.

Además, los genes revelaron que los pueblos indígenas actuales de las Islas Marianas (Micronesia), incluidas Guam y Saipan, derivan en su mayor parte de dos migraciones asiáticas, lo que les convierte en las únicas personas del Pacífico abierto que carecen de ascendencia papú.

«Es importante que cuando hagamos un trabajo de ADN antiguo, no solo escribamos un artículo sobre la historia de la población de una región y luego sigamos adelante-enfatiza Reich-. Cada estudio plantea tantas preguntas nuevas como respuestas, y esto requiere un compromiso a largo plazo para dar seguimiento a los hallazgos iniciales. En las islas del Pacífico hay aún muchas cuestiones abiertas aún por esclarecer».