Los tornados de fuego, el peligroso fenómeno provocado por los incendios más potentes

By 02/09/2020 Portal

Cuando la sequedad, el viento y el calor se alían se puede desencadenar la tormenta perfecta: un incendio forestal tan potente que genere sus propios tornados de fuego y hasta nubes de rayos, capaces de provocar nuevos focos. Éstos son los dos terribles fenómenos observados este verano en California, Estados Unidos, y que han sido descritos por Charles Jones y Leila Carvalho, investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara, en un artículo recientemente publicado en «The Conversation».

«Puede parecer el argumento de una mala película», han escrito, «pero los incendios más extremos pueden provocar su propia meteorología, incluyendo tornados de fuego».

La tormenta perfecta
No es el argumento de una película de serie B. La realidad superó a la ficción el pasado 15 de agosto, cuando se produjeron cientos de incendios, de rápida propagación, nubes de rayos y hasta un tornado en California. O en 2018 en Redding, California, cuando un torbellino de fuego devastó amplias zonas, con vientos de hasta 230 km/h.

Estos fenómenos extremos son resultado de una suma de factores. Según Jones y Carvalho, han de combinarse «las altas temperaturas, la baja humedad, los fuertes vientos y la acumulación de vegetación viva y muerta».

En agosto de este año, un invierno lluvioso dejó en California montones de vegetación seca por el calor estival; sencillamente, esta pila de combustible estaba disponible para cuando se produjeran las condiciones adecuadas. Éstas llegaron con el final del huracán Elida, que desestabilizó la atmósfera y produjo tormentas eléctricas en un momento en que el ambiente estaba seco.

El origen de las «pironubes»
Una vez que el fuego comienza las cosas pueden empeorar rápidamente e incluso crear su propia meteorología: «Los fuegos pueden causar corrientes de convección: el aire caliente sube y mueve vapor de agua, gases y aerosoles hacia arriba», han escrito los autores. Cuando esos gases se enfrían y se condensan, aparece una nube de tipo «cúmulo». <blockquote class=»twitter-tweet»><p lang=»en» dir=»ltr»>Pyrocumulus cloud from the <a href=»https://twitter.com/hashtag/LoyaltonFire?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw»>#LoyaltonFire</a> from NW Reno. This seems bad. <a href=»https://t.co/U19h99cqT9″>pic.twitter.com/U19h99cqT9</a></p>&mdash; John Porter (@el_maletero) <a href=»https://twitter.com/el_maletero/status/1294751816266047488?ref_src=twsrc%5Etfw»>August 15, 2020</a></blockquote> <script async src=»https://platform.twitter.com/widgets.js» charset=»utf-8″></script>

El problema es que en el centro de esas nubes se forman fuertes corrientes ascendentes, que pueden hacer que adquieran carga eléctrica: En algunos casos, estas pironubes pueden alcanzar nueve kilómetros de altura y producir rayos. Hay evidencias de que los rayos de los pirocúmulos iniciaron nuevos focos en una devastadora tormenta de fuego ocurrida en Australia en 2009, y recordada como «Viernes Negro»».

Los tornados de fuego
Si los cumulonimbos generan tornados, las pironubes pueden provocar tornados de cenizas, humo e incluso llamas, con gran poder destructivo. Si se combina el intenso calor de un incendio con vientos suficientemente fuertes, los cambios de dirección de la corriente pueden arrancar flujos giratorios.<blockquote class=»twitter-tweet»><p lang=»en» dir=»ltr»>A wildfire raging near the eastern Sierra community of Loyalton, Northern California grew to 2,300 acres on August 15, 2020 and triggered a rare fire tornado warning from the National Weather Service <a href=»https://t.co/qhghhXNQzi»>https://t.co/qhghhXNQzi</a> [more: <a href=»https://t.co/sSmUcxtxTa»>https://t.co/sSmUcxtxTa</a>] <a href=»https://t.co/YH9P6DU1Qm»>pic.twitter.com/YH9P6DU1Qm</a></p>&mdash; Massimo (@Rainmaker1973) <a href=»https://twitter.com/Rainmaker1973/status/1294927034473500672?ref_src=twsrc%5Etfw»>August 16, 2020</a></blockquote> <script async src=»https://platform.twitter.com/widgets.js» charset=»utf-8″></script>

El problema es que «estos vórtices pueden incrementar la gravedad de los propios fuegos, al succionar aire rico en oxígeno e inyectarlo en el centro del vórtice». Y, cuanto más caliente esté el incendio, más probabilidad hay de que estos flujos sean mayores y los vórtices incrementen su tamaño.

Jones y Carvalho se han preguntado si el calentamiento global puede haber provocado un aumento de este tipo de fenómenos extremos: «Las evidencias científicas sugieren que la severidad de las largas sequías y las olas de calor se han incrementado no solo por el aumento de las temperaturas sino también por cambios en los patrones de circulación atmosférica vinculados con el reciente cambio climático», han comentado. «Estos cambios pueden potenciar el comportamiento extremo de los incendios».

Una reciente investigación concluyó que la frecuencia de los días de condiciones meteorológicas adversas extremas en California se han doblado desde los ochenta. En cuarenta años, la temperatura media en otoño ha subido en medio grado centígrado y las precipitaciones han caído un 30%. Por eso, Charles Jones y Leila Carvalho han concluido que tanto los bomberos como la población de las zonas afectadas deben prepararse para más incendios extremos en los próximos años.