Más largo que el de una jirafa: ¿cómo podía esta bestia volar sin romperse el cuello?

By 14/04/2021 Portal

Si unas criaturas fueron diseñadas para convertirse en una pesadilla, esas fueron los pterosaurios
, unos reptiles voladores gigantes con una envergadura impresionante de hasta 12 metros. Primos de los dinosaurios y los animales más grandes que jamás hayan volado, estos demonios alados ya extintos aparecieron hace unos 225 millones de años. Una de sus características más notables era un cuello desproporcionado, más largo que el de una jirafa. Un equipo de investigadores británicos ha descubierto cómo lograban sostenerlo: sus delgadas vértebras poseían una intrincada estructura interna nunca vista. Lo cuentan en iScience.

La estructura consiste en una serie de trabéculas -pequeñas prolongaciones óseas entrecruzadas- delgadas en forma de varilla, dispuestas como los radios de una rueda de bicicleta. «La evolución transformó a estas criaturas en aviadores asombrosos e increíblemente eficientes», dice Dave Martill, de la Universidad de Portsmouth, Reino Unido. «Es diferente a todo lo visto anteriormente en una vértebra de cualquier animal», asegura.

Los científicos pensaban anteriormente que el cuello del pterosaurio tenía una estructura de tubo dentro de un tubo más simple. Pero esto planteaba una pregunta importante: ¿cómo podrían sus huesos de paredes delgadas, necesarios para reducir el peso de los reptiles voladores, sostener sus cuerpos y permitirles al mismo tiempo capturar y comer presas pesadas?

«Estos animales tienen cuellos ridículamente largos», dice Cariad Williams, la primera autora del estudio. En algunas especies, la quinta vértebra del cuello desde la cabeza es tan larga como el cuerpo del animal. Al escanear por tomografía computarizada los restos de un ejemplar hallado en Marruecos, los investigadores observaron claramente la intrincada estructura interna de la vértebra.

«Lo absolutamente notable fue que la estructura interna estaba perfectamente conservada. Tan pronto como vimos el intrincado patrón de trabéculas radiales, nos dimos cuenta de que había algo algo especial. A medida que miramos más de cerca, pudimos ver que estaban dispuestas en una hélice que viajaba hacia arriba y hacia abajo por el tubo vertebral y se cruzaban entre sí como los radios de las ruedas de una bicicleta», explica Martill.

Una obra de ingeniería
El equipo buscó la ayuda de ingenieros para comprender cómo habría funcionado la biomecánica de este cuello inusual. Esos análisis sugieren que tan solo 50 de las trabéculas en forma de radios aumentaban la cantidad de peso que podía soportar el cuello sin doblarse en un 90%. Junto con la estructura básica de tubo dentro de un tubo, explican cómo animales relativamente livianos podían capturar y transportar presas pesadas sin romperse el cuello.

«Parece que esta estructura de vértebras cervicales extremadamente delgadas resolvieron muchas preocupaciones sobre la biomecánica de cómo estas criaturas eran capaces de sostener cabezas masivas, de más de 1,5 metros, en cuellos más largos que los de una jirafa de hoy en día, todo mientras conservaban la capacidad de vuelo motorizado», dice Martill.

Si bien a veces se piensa que los pterosaurios son callejones sin salida evolutivos, el investigador y sus colegas dicen que los nuevos hallazgos los revelan como «fantásticamente complejos y sofisticados». Sus huesos y esqueletos eran maravillas de la biología: extremadamente ligeros pero fuertes y duraderos.

Los investigadores dicen que todavía hay mucho que aprender sobre los pterosaurios, incluidas preguntas aparentemente básicas sobre sus habilidades de vuelo.