Cajal y las epidemias vividas: el c贸lera

By 22/10/2020 Portal

Manantial inagotable no s贸lo de lo suyo sino de otras 谩reas de la medicina o la biolog铆a y aun exteriores como la fotograf铆a, por ejemplo, Santiago Ram贸n y Cajal es una figura en constante revisi贸n y estudio, no en vano sigue siendo uno de los autores cient铆ficos m谩s citados cuando se ha cumplido de largo el centenario de la obtenci贸n del Premio Nobel de Fisiolog铆a o Medicina, que recibi贸 en 1906. La Real Academia Nacional de Medicina de Espa帽a, con el patrocinio de la Fundaci贸n Tatiana P茅rez de Guzm谩n el Bueno, ha celebrado del 13 al 17 de este mes la 鈥淪emana Cajal鈥, dedicada a la memoria del sabio aragon茅s y en la que vienen participando prestigiosos neurocient铆ficos nacionales e internacionales que vienen a coincidir en el valor de su obra, punto indiscutible de referencia de la Neurociencia moderna.

Es obvio que a Cajal se le identifica con la Neurociencia por sus detallados trabajos histol贸gicos innovadores que le permitieron elaborar razonadamente la teor铆a neuronal al demostrar en sus preparaciones que la neurona era la unidad del sistema nervioso, estando conectadas entre s铆 con individualidad y no formando parte de una especie de madeja, como se ven铆a suponiendo. Siendo 茅sta la aportaci贸n m谩s sonora no fue la 煤nica de gran altura como se consulta en su extensa bibliograf铆a, destacando algunos trabajos de gran importancia como los dedicados a la regeneraci贸n nerviosa.

Y en lo propiamente cient铆fico, aunque Cajal fue escritor de largo recorrido no ya de lo propiamente biol贸gico sino de lo social, llegando a ser miembro electo de la Real Academia Espa帽ola pero sin acceder a tomar posesi贸n, tuvo alguna implicaci贸n en asuntos que nos son de actualidad pues nos retrotraen a finales del siglo XIX, cuando Espa帽a fue asolada cruelmente por el c贸lera en varias oleadas. Hablamos de la cuarta, la del a帽o de 1885, un a帽o despu茅s de que don Santiago tomara posesi贸n de la c谩tedra de Anatom铆a en la Facultad de Medicina de la universidad de Valencia, lo que le llev贸 a abandonar por un tiempo sus investigaciones celulares y comprometerse con el conocimiento de aquella epidemia de tan alta mortalidad. Los col茅ricos desbordaban los hospitales de la ciudad, incluso muchos domicilios, y entre ellos los propios vecinales suyos, ten铆an al menos un enfermo. Era el momento en que nac铆a Jorge, su cuarto hijo. Si su familia result贸 indemne lo atribuye a que us贸 en casa el agua que mand贸 hervir, aparte de otras medidas higi茅nicas usuales.

No era todav铆a la Microbiolog铆a una especialidad consolidada, como 茅l mismo hab铆a comprobado. Incluso intuy贸 que su dedicaci贸n a este naciente campo le podr铆a facilitar una vida mejor remunerada y hasta m谩s c贸moda pues la investigaci贸n de laboratorio no le era ajena y se mov铆a con gran destreza en la preparaci贸n de cultivos de microorganismos, como el 鈥渂acillus comma鈥 reci茅n descubierto por Robert Koch en la India. No ya Espa帽a sino la ciencia pudo perder un gran hist贸logo pues, como comenta en 鈥淩ecuerdos de mi vida鈥, tras la experiencia epidemiol贸gica vivida aquel a帽o: Muchas veces me he preguntado si no hubiera sido mejor para mi porvenir moral y econ贸mico haber cedido al imperio de la moda, abandonando definitivamente, a ejemplo de muchos, la c茅lula por el microbio.

No le faltaban razones pues con la crecida familia y el sueldo de catedr谩tico no vivir铆a con el tranquilizador desahogo y aun a sabiendas de que El camino histol贸gico me condenaba sin remisi贸n a la pobreza, en compensaci贸n de la cual s贸lo brindaba, si lo recorr铆a con fortuna, el fr铆o elogio o la tibia y razonada estima de dos o tres docenas de sabios, no se apart贸 de lo que ya era un trazado investigador definitivo.

Vacuna anticol茅rica
No fue ajeno Cajal, pues, a la epidemia regional y tuvo en ese momento alguna discrepancia con el doctor Jaime Ferr谩n, que apareci贸 aquel a帽o en Valencia con una vacuna anticol茅rica, ensayada en conejos de Indias pero de aplicaci贸n humana. Tuvo este hallazgo su controversia como tantas veces en dos bandos y Cajal decidi贸 mantener su independencia rechazando identificarse con el sector 鈥減ro-vacuna鈥. La Diputaci贸n provincial de Zaragoza le design贸 en ese momento su delegado oficial para estudiar la cruel enfermedad en la regi贸n levantina y en este foro acab贸 exponiendo sus estudios y experimentos en los que reconoc铆a su desacuerdo con Ferr谩n. As铆 reconocer谩, sinceramente, que se mostr贸 poco favorable a la vacuna,
sin forjarme grandes ilusiones sobre su eficacia.

Fruto de sus trabajos se imprimi贸 en la capital aragonesa y por cuenta de dicha corporaci贸n ese mismo a帽o un librito titulado 鈥淓studios sobre el microbio v铆rgula del c贸lera y las inoculaciones profil谩cticas鈥, con ocho grabados litogr谩ficos de su autor铆a, compens谩ndole si no econ贸micamente al menos con el regalo de un magn铆fico microscopio Zeiss acompa帽ado de numerosos objetivos que facilitaron sobremanera sus posteriores investigaciones. Tan recompensado se ve铆a Cajal con el flamante instrumento, muy superior a los que 茅l manejaba, que no dud贸 escribir que con este obsequio la Corporaci贸n aragonesa cooper贸 eficac铆simamente a mi futura labor cient铆fica.

Cajal se hab铆a mostrado en desacuerdo con la iniciativa de Ferr谩n, basando sus discrepancias en que no ve铆a claro, dig谩moslo grosso modo, que la inoculaci贸n hipod茅rmica de un cultivo de g茅rmenes incapaces de emigrar hasta el intestino para provocar un trastorno an谩logo al c贸lera pudiera esterilizar el tubo digestivo, donde el germen desarrollaba la enfermedad. La controversia no fue exclusivamente 鈥渃ajaliana鈥 pues no faltaron detractores, tanto como favorecedores y en ambos bandos de gran altura, algunos llegados del extranjero. Ferr谩n y colaboradores, instados por su definitivo valedor Amalio Gimeno, practicaron vacunaciones a gran escala y acudieron comisiones de observaciones para ver su procedimiento, emitiendo informes por los que fue prohibida, aunque, finalmente, autorizada por el Gobierno.

Javier Sanz. Acad茅mico de N煤mero de la Real Academia Nacional de Medicina de Espa帽a.