Cómo la «Gran Muerte» estuvo a punto de aniquilar toda la vida en la Tierra

By 20/10/2020 Portal

Para el ser humano es inimaginable, pero la Tierra ha pasado por catástrofes globales que han puesto en jaque la misma vida en el planeta. Una de las más conocidas es la que ocurrió hace 66 millones de años, cuando el impacto de un asteroide en lo que hoy es la península del Yucatán, en México, puso fin a la era de los dinosaurios. Pero mucho antes, hace 252 millones de años, en el límite entre las épocas del Pérmico y Triásico, sucedió una extinción masiva mucho más extrema, conocida como la «Gran Mortandad». Las tres cuartas partes de todas las especies terrestres y alrededor del 95% de todas las del océano desaparecieron. Incluso las plantas y los insectos generalmente resistentes sufrieron una aniquilación. El mundo estuvo cerca de convertirse en una roca desolada y yerma.

Aunque las causas de esta extinción masiva aún generan controversia, los científicos coinciden en señalar a unas gigantescas erupciones volcánicas ocurridas en una gran región entonces activa llamada trampas o escaleras siberianas, que liberaron en la atmósfera miles de millones de toneladas de cenizas y carbono, alterando drásticamente el clima en todo el mundo. Ahora, un equipo internacional ha reconstruido la secuencia de los hechos que llevaron a un insoportable efecto invernadero. Su estudio, advierten en la revista «Nature Geoscience», extrae lecciones sombrías para el futuro si no cuidamos el medio ambiente.

Fósiles de almejas
Los investigadores, dirigidos por Hana Jurikova, del centro Alemán de Investigación de Geociencias – Centro Helmholtz Potsdam, estudiaron los isótopos del elemento boro en las conchas calcáreas de fósiles de braquiópodos -unos organismos similares a las almejas que existieron en la Tierra durante 500 millones de años- encontrados bien conservados en los Alpes del Sur. Estas conchas se depositaron en el fondo del océano Tetis hace 252 millones de años.

Resulta que dependiendo del grado de acidificación de los mares, los caparazones de los organismos que viven en ellos difieren ligeramente en su composición química. De esta forma, los investigadores pudieron determinar la tasa de acidificación de los océanos en el límite Pérmico-Triásico.

Debido a que el pH del océano y el dióxido de carbono atmosférico (CO 2) están estrechamente relacionados, el equipo pudo reconstruir los cambios en el CO 2 atmosférico al inicio de la extinción de los isótopos de boro y carbono. Luego utilizaron un modelo geoquímico innovador para estudiar el impacto de la inyección de CO 2 en el medio ambiente.

Efecto invernadero
Sus hallazgos mostraron que las erupciones volcánicas en los traps, liberaron inmensas cantidades de CO 2 a la atmósfera. La liberación de este gran CO 2 duró varios milenios y provocó un fuerte efecto invernadero en el mundo del Pérmico tardío, provocando un calentamiento y una acidificación extremos del océano.

También trajo consecuencias adicionales: con el aumento de las temperaturas globales causado por el efecto invernadero, también aumentó la meteorización química en la tierra. Durante miles de años, cantidades crecientes de nutrientes llegaron a los océanos a través de ríos y costas, que luego se fertilizaron en exceso. El resultado fue un agotamiento de oxígeno a gran escala y la alteración de ciclos elementales completos.

Los múltiples factores estresantes ambientales resultantes se combinaron para eliminar una amplia variedad de grupos de animales y plantas. «Estamos ante una catástrofe en cascada en la que el aumento de CO 2 en la atmósfera desencadenó una cadena de eventos que extinguieron sucesivamente casi toda la vida en los mares», asegura Jurikova.

Acciones humanas
«Las antiguas erupciones volcánicas de este tipo no son directamente comparables a las emisiones de carbono antropogénicas (hechas por el hombre) y, de hecho, todas las reservas modernas de combustibles fósiles son demasiado insuficientes para liberar tanto CO 2 durante cientos de años, y mucho menos miles de años como lo que fue lanzado hace 252 millones de años», explica. «Pero es asombroso -continúa- que la tasa de emisión de CO 2 de la humanidad sea actualmente catorce veces mayor que la tasa de emisión anual en el momento que marcó la mayor catástrofe biológica en la historia de la Tierra «.