Cristóbal Colón no causó la letal pandemia de sífilis que se extendió por Europa

By 13/08/2020 Portal

Tal como escribe el antropólogo Jared Diamond en su libro «Armas, gérmenes y acero», los investigadores han concluido que la población india descendió hasta un 95 por ciento en los dos siglos siguientes a la llegada de Cristóbal Colón a América. Según dice, «los principales elementos mortíferos fueron los gérmenes del Viejo Mundo, a los cuales los indios nunca habían estado expuestos y contra los cuales no tenían, por tanto, resistencia genética ni inmunitaria». Éstos fueron primero la viruela, el sarampión, la gripe y el tifus, y más tarde la difteria, la malaria, las paperas, la tos ferina, la peste, la tuberculosis y la fiebre amarilla.

Al margen de esto, a veces la sífilis se cita como el ejemplo exclusivo de enfermedad no llevada a América, sino traída desde el Nuevo Mundo por los europeos, en medio de una gran controversia. Dado que el primer brote se registró en 1495, a veces incluso se señala a la tripulación de Cristóbal Colón como responsable de introducir este patógeno en el Viejo Mundo, causando una severa pandemia de una enfermedad que, por entonces, era letal, y que en un principio se trataba inhalando nocivos vapores de mercurio. Esta semana, un estudio publicado en la revista «Current Biology» ha mostrado evidencias genéticas de que el patógeno causante de la sífilis, la bacteria Treponema pallidum, pudo estar presente en Europa antes de que Colón zarpara hacia América. Los investigadores han detectado señales del microbio en restos humanos hallados en Finlandia, Estonia y Holanda, y datados entre comienzos del siglo XV y el XVIII.

«Parece que el primer brote de sífilis conocido no se puede atribuir únicamente a los viajes de Cristóbal Colón», ha dicho en un comunicado Verena Schünemann, directora del estudio e investigadora en el Instituto de Medicina Evolutiva de la Universidad de Zúrich (Suiza).

Policía científica de la historia
Los investigadores han llegado a esta conclusión a través de la secuenciación de genomas antiguos, una técnica que permiten analizar el material genético de individuos fallecidos hace siglos o milenios, como si estuviera al servicio de policías científicos de la historia: «Gracias a los genomas antiguos, ahora es posible aplicar por primera vez una datación más fiable al árbol del género Treponema
—al que pertenece el causante de esta enfermedad—», ha dicho Schünemann.

Habitación limpia donde se examinaron los huesos en busca del ADN antiguo

UZH
Gracias a eso, los investigadores no solo han señalado que es perfectamente posible que Treponema pallidum ya existiera en Europa antes de la salida de Colón. Además, han detectado la presencia de un patógeno causante del pian o guiñada, hoy una infección tropical de la piel, huesos y articulaciones, en uno de los individuos europeos. Por tanto: «Nuestros datos muestran que el pian estaba extendido por toda Europa. No estaba limitado a los trópicos, como hoy», ha dicho Verena Schünemann.

Además de eso, la información genética les ha llevado a sugerir que las diversas subespecies de Treponema pallidum evolucionan desde al menos hace 2.500 años. Su último ancestro común, el «antepasado» de las variedades actuales de este grupo, existió entre los siglos XII y XVI. Los indicios también muestran que las treponematosis, las enfermedades causadas por el género Treponema, estaban extendidas ampliamente por Europa al comienzo de la Edad Moderna.

Una enfermedad desaparecida
A la vista de esta información, los autores han propuesto cómo pudo ser la historia de estos patógenos: «Puede que las cepas de treponematosis coevolucionaran e intercambiaran material genético antes y después de los contactos intercontinentales», ha sugerido la directora del trabajo. «Quizás tengamos que revisar nuestras teorías sobre los orígenes de la sífilis y las otras treponematosis».

Además de todo esto, los investigadores han descubierto una interesante pieza del puzzle que había pasado por alto hata ahora: han hallado un patógeno hoy desaparecido, que evolucionó ala vez que la sífilis y el pian. «Este inesperado descubrimiento es especialmente interesante para nosotros, poruue este linaje es similar a las subespecies de Treponema actuales, pero a la vez tenía unas cualidaddes que le hacían único», ha dicho Kerttu Majander, el primer autor del trabajo.

«Sus pústulas cubrían a menudo el cuerpo de la cabeza a las rodillas, hacían desprenderse la carne del rostro de las personas infectadas»

Hoy en día, la sífilis se asocia con una enfermedad de transmisión sexual que causa úlceras genitales y que solo puede causar la muerte si no se trata durante muchos años. «Sin embargo, cuando la sífilis fue registrada por primera vez de manera concluyente en Europa, en 1495 —escribe Jared Diamond, en «Armas, gérmenes y acero»— sus pústulas cubrían a menudo el cuerpo de la cabeza a las rodillas, hacían desprenderse la carne del rostro de las personas infectadas y llevaban a la muerte al cabo de unos meses».

Por fortuna, como ocurre con otros parásitos, las bacterias causantes de este mal evolucionaron y comenzaron a dejar vivas a sus víctimas durante más tiempo, puesto que así se extendían más.

A pesar de los profilácticos la sífilis ha infectado a más de 10 millones de personas en las últimas décadas. La terrible repercusión de los gérmenes en la historia vuelve a recordar la importancia de la ciencia, y las vacunas y tratamientos que desarrolla, como único remedio con el que luchar contra patógenos tan terribles como el SARS-CoV-2, que hoy en día asola a la humanidad.