De Colgate a Kellogg, los inventores que dejaron su apellido en sus creaciones

By 13/12/2020 Portal

El mundo tal y como lo conocemos hoy en d铆a no fue siempre as铆. Fue necesaria una buena dosis de curiosidad y otra de necesidad para que apareciesen objetos que nos hiciesen la vida m谩s f谩cil.

Muchos de esos inventos han cambiado nuestra forma de ver el mundo y algunos, solo algunos, llevan la impronta imborrable de sus descubridores en su nombre. A continuaci贸n, nos ocuparemos de algunos de ellos.

El 25 de enero de 1783 naci贸 en Inglaterra William Colgate (1783-1857). A muy temprana edad viaj贸 hasta Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades. La fortuna le sonri贸 y en 1806 comenz贸 a trabajar en una peque帽a f谩brica neoyorkina dedicada a la producci贸n de velas y jabones. Cuando el due帽o falleci贸 William se qued贸 al mando de la empresa y comenz贸 a crear productos de su invenci贸n, uno de ellos sobrepas贸 las fronteras, se trataba de un tubo plegable con pasta dent铆frica en su interior.

M茅dicos metidos a inventores

John Harvey Kellogg (1842-1953) fue un galeno eugen茅sico estadounidense que puso especialmente 茅nfasis en los efectos beneficiosos de la nutrici贸n y del ejercicio f铆sico en el tratamiento de sus pacientes. Su apellido dio nombre a la conocida marca de cereales que forma parte del desayuno de miles de personas en todo el mundo, quiz谩s lo que muchos no saben es que en sus inicios era un tratamiento novedoso -al tiempo que ineficaz- para poner freno a la masturbaci贸n.

Otro galeno que tambi茅n dej贸 su apellido para la posteridad fue Joseph Ignace Guillotin (1738-1814). En 1789 se convirti贸 en diputado de la Asamblea Nacional y sac贸 del rinc贸n del olvido el famoso dispositivo mec谩nico que ahora lleva su nombre.

Los revolucionarios franceses lo utilizaron por dos motivos, por una parte, porque estaban convencidos que disminu铆a el sufrimiento de los condenados y, por otra, porque igualaba a todos los reos ante la muerte, en independencia de la clase social a la que perteneciesen.

De la m谩quina de afeitar al saxof贸n
Durante mucho tiempo las m谩quinas de afeitar eran grandes y pesadas, un verdadero incordio. Todo cambi贸 cuando apareci贸 la cuchilla desechable Gillete, un invento que debemos a King Camp Gillete (1855-1932).

En un principio fue vista como una extravagancia y un lujo solamente al alcance de los m谩s ricos ya que su precio era desorbitado, costaba cinco d贸lares americanos, casi un tercio del salario semanal promedio. Esto provoc贸 que muchos usuarios no la desechasen y la afilasen para prolongar su vida media.

El 煤nico instrumento musical del que conocemos a ciencia cierta qui茅n fue su inventor es el saxof贸n. Se lo debemos al belga Adolphe Sax (1814-1894), quien lo cre贸 a mediados del siglo XIX. Este m煤sico e inventor lo ide贸 buscando un instrumento de viento que, por su car谩cter y su timbre, se aproximasen a uno de cuerda, pero que tuviera mayor intensidad y fuerza. Sin pretenderlo, Sax dio forma al alma del jazz.

El franc茅s que cambi贸 las letras por puntos
En otro orden de cosas, un militar alem谩n fue el inventor del primer artefacto volador capaz de ser controlado durante un vuelo de larga duraci贸n, el aparato en cuesti贸n se llamaba Zeppelin y su inventor fue, por supuesto, Ferdinand von Zeppelin (1838-1917).

A finales del siglo dieciocho uno de los principales problemas a los que se enfrentaban los habitantes de las ciudades era iluminar sus viviendas una vez que llegaba el ocaso.

Esta fue una de las principales inquietudes de un farmac茅utico parisino llamado Antoine Quinquet (1745-1803).

En 1783 mejor贸 una l谩mpara de aceite patentada a帽os atr谩s por un f铆sico suizo y que era capaz de iluminar una estancia con una luminosidad equivalente a seis velas. A Quinquet aquello le parec铆a una luz demasiado exigua, por ese motivo decidi贸 alimentar la l谩mpara con petr贸leo y recubrirla con un tubo de cristal para resguardar la llama. El fulgor se multiplic贸 y el d铆a conquist贸 terreno a la noche. Fue tal su 茅xito que a partir de ese momento se le conoci贸 con el nombre de 鈥渜uinquet鈥.

Fue otro franc茅s, Louis Braille (1809-1852), el que dise帽贸 un sistema de lectura y escritura t谩ctil, un alfabeto digital capaz de sustituir a las letras. La raz贸n fue de lo m谩s prosaica, un desgraciado accidente le hab铆a dejado ciego durante su ni帽ez mientras jugaba en el taller de su padre.

La primera versi贸n del sistema Braille fue divulgada en 1829 y ten铆a ocho puntos, m谩s adelante se decidi贸 simplificarlo y dejarlo en el sistema universalmente conocido y adaptado de seis puntos.

M. Jara

Pedro Gargantilla es m茅dico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgaci贸n.