«Deinosuchus», el monstruoso cocodrilo que cazaba dinosaurios

By 12/08/2020 Portal

A finales del Cretácico existió un mar interior en la actual América del Norte. Un lugar en el que los dinosaurios que se acercaban a la orilla corrían un enorme riesgo. Un terror indescriptible acechaba en las profundidades, esperando su momento para atacar: su nombre es Deinosuchus, el cocodrilo del terror, una criatura que fue el mayor carnívoro de aquel entorno semi-acuático. Sus dientes, del tamaño de plátanos, podían clavarse en los dinosaurios más incautos y provocar daños masivos. Su cuerpo, similar al de un aligator actual, alcanzaba los 10 metros de largo.

Los fósiles del género Deinosuchus han sido estudiados desde 1850. Pero una nueva investigación, publicada en «Vertebrate Paleontology» y llevada a cabo por científicos de la universidad de Iowa, Estados Unidos, ha reevaluado ahora muchas de las evidencias. Gracias a eso, han concluido que existen tres especies de este grupo y no dos, como se pensaba antes. Se trata de D. riograndensis, D. hatcheri y una nueva, D. schwimmeri.

«Deinosuchus fue un gigante que debió aterrorizar a los dinosaurios que se acercaban al borde del agua para vivir», ha dicho Adam Cossette, director del estudio e investigador en el Instituto Tecnológico de Nueva York (Estados Unidos), para «Sciencealert.com». Hasta ahora, el tamaño completo de esta criatura era desconocido. Pero con los especímenes que hemos examinado, hemos revelado la existencia de un extraño y monstruoso depredador, con dientes del tamaño de plátanos».

Según Cossette, las tres especies de Deinosuchus surgieron después de que un proceso geológico dividiera el mar interior de América del Norte por la mitad, inaugurando tres ambientes diferentes en los que con el tiempo se desarrollaron las tres especies.

Fósiles del cráneo de «Deinosuchus schwimmeri»

Cossette & Brochu, Journal of Vertebrate Paleontology, 2020)
Las observaciones muestran que estas criaturas están entre los cocodrilos más grandes y aterradores que han existido nunca. Tenían un aspecto similar al de un aligator actual, con la sutil diferencia de que alcanzaban los diez metros de largo.

Para Christopher Brochu, coautor del trabajo, la existencia de estas tres especies muestra que «los cocodrilos no son «fósiles vivientes» que no han cambiado desde la época de los dinosaurios, sino que han evolucionado tan dinámicamente como cualquier otro grupo».

Los investigadores han concluido que D. riograndensis y D. hatcheri vivieron al oeste de América del Norte, entre Montana y la parte norte de México, mientras que D. schwimmeri vivió en la costa atlántica, entre New Jersey y Mississippi.

Reyes entre las criaturas
Los fósiles muestran que fueron los reyes de su tiempo. «En el mometento en que vivieron en el este de Estados Unidos, no había nada más grande», dijo para «Ledger-Enquirer» David Schwimmer, investigador no implicado en el estudio cuyo nombre, sin embargo, ha bautizado a la nueva especie, dadas sus importantes contribuciones al campo.

Según Schwimmer, hay una gran pregunta abierta: se han encontrado enormes marcas de los dientes de Deinosuchus en huesos de dinosaurios, pero no se sabe si lo hicieron cuando azaban o, sencillametne carroñeaban.

«Mi apuesta es que eran depredadores», ha comentado Schwimmer. «Esta criatura era lo suficientemente grande como para acabar con la mayoría de los dinosaurios. Además, la mayoría de las marcas las hemos encontrado en huesos de patas y colas. Precisamente el lugar dónde les cogerías si quisieras agarrar a un dinosaurio». ¿Cómo sería aquel terrible momento, en que uno de estos animales capturaba a una de sus presas?