El vuelo sincronizado de los estorninos, un enigma que trae de cabeza a los matemáticos

By 08/01/2021 Portal

Los estorninos son un grupo de aves pequeñas, originarias de Europa Occidental y Asia, que pertenecen a la familia Sturnidae -de la orden Passeriforme- y que se caracterizan por tener un vuelo frágil y vertiginoso.

En la península ibérica hay dos especies, el estornino negro y el pinto; mientras que el primero reside con nosotros durante todo el año, el segundo lo hace exclusivamente durante el periodo invernal.

Los estorninos son aves muy gregarias que habitan en bosques, cultivos arbóreos, parques, jardines y terrenos agrícolas. Cuando llegan los meses de invierno se unen formando enormes grupos que se mueven al unísono creando imágenes geométricas y figuras tan llamativas como hipnóticas, sin duda, uno de los espectáculos más fascinantes de la naturaleza.

Un aspecto singular es que estas curiosas formaciones de estas aves tan sólo tienen lugar al atardecer, cuando los estorninos se encuentran a punto de entrar al dormidero.

Vuelo grupal como estrategia de supervivencia
Con estas danzas aéreas, el llamado baile de los estorninos -lo que en inglés se conoce como «murmurations»-, el cielo se cubre con cientos o miles de aves.

La elección para unirse formando un conjunto no es casual, lo hacen en el momento del año en el que no tienen que cuidar a sus crías y están más enfocados en velar por su propia supervivencia, debido a que es el momento en el que el alimento escasea.

Las coreografías son extraordinarias y perfectamente sincronizadas que tienen un objetivo primordial, la supervivencia del grupo.

Con movimientos tan rápidos como inesperados consiguen crear remolinos en el aire con los que despistan a los posibles depredadores que puedan merodear por la zona. De esta forma tan singular, estas formaciones de aves reducen el éxito de la caza al ser terriblemente difícil fijar la atención en una única presa.

Los modelos matemáticos que esconden
Durante años informáticos teóricos, etólogos y físicos teóricos han sumado esfuerzos para tratar de comprender y explicar el fascinante vuelo de los estorninos. En el año 2008 un grupo de científicos italianos -con la ayuda de la tecnología 3D- fueron capaces, al menos, de encontrar algunas reglas no escritas que seguían estos animales.

Pudieron comprobar, por sorprendente que pueda parecer, que todos los estorninos vuelan a la misma velocidad. Esto lo consiguen gracias a dos principios fundamentales; el primero es la comunicación, se mueven generando mucho ruido, de forma que el resto de los estorninos puedan conocer su situación geográfica exacta.

En segundo lugar, la luz juega un papel fundamental. Durante el vuelo los estorninos tienden a seguir las siluetas oscuras de sus compañeros y evitar las zonas claras, aquellas por las que entra la luz.

A esto hay que añadir un número clave en la coreografía, el número siete. La dirección y la velocidad de cada una de las aves están relacionada con los siete compañeros situados más próximos en el espacio (capacidad perceptiva espacial).

Esto permite, además, que si un animal percibe una posible amenaza, en un tiempo récord es comunicado a siete compañeros, los cuales se lo hacen saber a otros siete y así sucesivamente, de forma que el grupo tiene toda la información prácticamente al unísono.

Una vez conocido todo esto, el siguiente reto –nada banal- al que se enfrenta la comunidad científica es entender cuáles fueron las presiones adaptativas y evolutivas que generaron este comportamiento y cómo puede afectar la variación en esas presiones.

M. Jara

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.