Así sobrevivieron a los dinosaurios los más lejanos antepasados del hombre

By 01/03/2021 Portal

La gran variedad de mamíferos que hoy pueblan la Tierra, entre ellos los humanos, deben en parte su existencia a los dinosaurios. O mejor dicho, al hecho de que un asteroide de 10 km los eliminara de la faz del planeta hace 66 millones de años, causando una extinción masiva que acabó con más del 70% de las especies vivas y que dejó el campo libre para que los mamíferos se desarrollaran. Durante el largo periodo en que los dinosaurios dominaron el mundo, en efecto, los mamíferos se reducían a un puñado de especies pequeñas y condenadas a vivir permanentemente en madrigueras subterráneas para huir de los depredadores que les acechaban por todas partes.

Pero cuando los dinosaurios desaparecieron, y el planeta se recuperó del tremendo impacto, nuestros lejanísimos antepasados se encontraron con un mundo nuevo y vacío. Salieron de sus escondites y empezaron a crecer y a diversificarse hasta dar lugar a la enorme variedad que hoy vemos a nuestro alrededor.

Ahora, un equipo de 10 investigadores ha profundizado en ese extraordinario periodo analizando varios fósiles de Purgatorius, uno de los géneros más antiguos de primates, el orden de mamíferos al que nosotros pertenecemos, que vivieron en la Tierra. Estos primeros primates, explica el estudio, lograron diferenciarse muy rápido de su competencia y, a diferencia de otros mamíferos de la época, se especializaron en una dieta omnívora. Eran pequeños y consumían insectos y frutas, aunque sus preferencias culinarias variaban según las especies.

La investigación, fundamental para comprender cómo surgieron los primates y cómo la vida se fue recuperando después del evento de extinción masiva provocado por el asteroide, se acaba de publicar en Royal Society Open Science.

“El descubrimiento resulta emocionante -afirma Stephen Chester, del Brooklyn College, codirector de la investigación- porque representa la aparición más antigua de primates arcaicos del registro fósil, y se suma a nuestra comprensión de cómo los primeros primates se separaron de sus competidores tras la desaparición de los dinosaurios”.

Chester, que dirigió el trabajo junto a Gregory Wilson Mantilla, de la Universidad de Washington, analizó junto a su equipo varios dientes fósiles hallados en el área de Hell Creek, en el noroeste de Montana. Se estima que los fósiles, que ahora forman parte de las colecciones del Museo de Paleontología de la Universidad de California en Berkeley, tienen una antigüedad de 65,9 millones de años, entre 105.000 y 139.000 años después del evento de extinción masiva.

Basándose en la edad de estos fósiles, los investigadores estiman que el antepasado de todos los primates surgió probablemente en el Cretácico Superior y vivió, por lo tanto, junto a los grandes dinosaurios.

Este no es el primer gran hallazgo en el que Chester ha participado. Ya en 2019, junto a su actual colaborador Gregory Wilson Mantilla, participó de hecho en un descubrimiento innovador, publicado en Science, que reveló con sorprendente detalle cuántas formas de vida, incluidos mamíferos, tortugas, cocodrilos y plantas, consiguieron recuperarse tras el impacto del asteroide que impactó contra la Tierra hace 66 millones de años.

“Resulta alucinante -dice por su parte Wilson Mantilla- pensar en nuestros primeros antepasados primates arcaicos. Estuvieron entre los primeros mamíferos que se diversificaron en este nuevo mundo posterior a la extinción masiva, aprovechando las frutas y los insectos del bosque”.

Los fósiles estudiados incluyen dos especies diferentes de Purgatorius: el ya conocido Purgatorius janisae y una nueva especie descrita por el equipo y bautizada como Purgatorius mckeeveri en honor a Frank McKeever, que junto a su familia fue uno de los primeros residentes de la zona donde se descubrieron los fósiles. Tres de los dientes encontrados por los investigadores tienen características distintas si se comparan con cualquier otra especie de Purgatorius conocida, lo que llevó a la descripción de la nueva especie.

El registro fósil posterior a este momento demuestra que estos primeros primates se adaptaron muy bien al nuevo entorno y que se volvieron extraordinariamente abundantes apenas un millón de años después de la gran extinción. El resto, es historia, una historia que llevó, muchos millones de años después, a la aparición del ser humano.