{"id":36420,"date":"2021-04-06T23:09:35","date_gmt":"2021-04-06T23:09:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.abc.es\/ciencia\/abci-fuimos-hipercarnivoros-durante-millones-anos-202104070109_noticia.html"},"modified":"2021-04-06T23:09:35","modified_gmt":"2021-04-06T23:09:35","slug":"fuimos-hipercarnivoros-durante-dos-millones-de-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/forocilac.org\/en\/fuimos-hipercarnivoros-durante-dos-millones-de-anos\/","title":{"rendered":"Fuimos hipercarn\u00edvoros durante dos millones de a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" align=\"left\" src=\"https:\/\/static1.abc.es\/media\/ciencia\/2021\/04\/06\/mamut-kuRH--620x349@abc.jpg\">Una de las ideas m\u00e1s extendidas sobre la evoluci\u00f3n humana afirma que fuimos capaces de desarrollarnos y sobrevivir gracias a nuestra capacidad para comer de todo. Ser omn\u00edvoros result\u00f3 una gran fortuna, ya que nos permiti\u00f3 adaptarnos a cambios clim\u00e1ticos o a la llegada de otros depredadores, aliment\u00e1ndonos de lo que estaba disponible en cada momento. Sin embargo, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores israel\u00edes propone un cambio completo de paradigma. <\/p>\n<p>Seg\u00fan el informe, dado a conocer en &#8216;American Journal of Physical Anthropology&#8217;, la dieta de nuestros antepasados de la Edad de Piedra estaba compuesta principalmente por la carne de grandes animales. Durante dos millones de a\u00f1os, fuimos hipercarn\u00edvoros y solo la extinci\u00f3n de esos gigantes (conocidos como megafauna) en varias partes del mundo nos llev\u00f3 a aumentar gradualmente los vegetales en la nutrici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abHasta ahora, los intentos de reconstruir la dieta de los humanos de la Edad de Piedra se han basado en comparaciones con las sociedades de cazadores-recolectores del siglo XX\u00bb, explica Miki Ben-Dor, de la Universidad de Tel Aviv. \u00abEsta comparaci\u00f3n es in\u00fatil, porque hace dos millones de a\u00f1os las sociedades de cazadores-recolectores pod\u00edan cazar y consumir elefantes y otros animales grandes, mientras que los actuales no tienen acceso a tal abundancia. Todo el ecosistema ha cambiado y las condiciones no se pueden comparar\u00bb. <\/p>\n<p>Por ese motivo, los investigadores decidieron utilizar otros m\u00e9todos. Examinaron unos 400 art\u00edculos cient\u00edficos de diferentes disciplinas, como la gen\u00e9tica, la fisiolog\u00eda o la morfolog\u00eda, en busca de lo que llaman \u00abla memoria de nuestro cuerpo\u00bb. Como explica Ben-Dor, \u00abel comportamiento humano cambia r\u00e1pidamente, pero la evoluci\u00f3n es lenta. El cuerpo recuerda\u00bb, explica. <\/p>\n<p>Acidez de est\u00f3mago y c\u00e9lulas grasas<br \/>\nCon esta metolog\u00eda encontraron 25 l\u00edneas de evidencias. \u00abUn ejemplo destacado es la acidez del est\u00f3mago humano\u00bb, dice el cient\u00edfico. \u00abLa acidez en nuestro est\u00f3mago es alta en comparaci\u00f3n con los omn\u00edvoros e incluso con otros depredadores. Producir y mantener una acidez fuerte requiere grandes cantidades de energ\u00eda, y su existencia es una evidencia del consumo de productos animales\u00bb. La acidez fuerte brinda protecci\u00f3n contra las bacterias da\u00f1inas que se encuentran en la carne, y los humanos prehist\u00f3ricos, cazando animales grandes cuya carne era suficiente para d\u00edas o incluso semanas, \u00aba menudo consum\u00eda carne vieja que conten\u00eda grandes cantidades de bacterias y, por lo tanto, necesitaba mantener un alto nivel de acidez\u00bb, contin\u00faa. <\/p>\n<p>Seg\u00fan los investigadores, otro indicio de que somos depredadores es la estructura de las c\u00e9lulas grasas de nuestro cuerpo. En los omn\u00edvoros, la grasa se almacena en una cantidad relativamente peque\u00f1a de c\u00e9lulas grasas grandes, mientras que en los depredadores, incluidos los humanos, es al rev\u00e9s: tenemos una cantidad mucho mayor de c\u00e9lulas grasas m\u00e1s peque\u00f1as. Tambi\u00e9n se ha encontrado evidencias de la evoluci\u00f3n de los humanos como depredadores en nuestro genoma. Por ejemplo, los genetistas han llegado a la conclusi\u00f3n de que \u00abse cerraron \u00e1reas del genoma humano para permitir una dieta rica en grasas, mientras que en los chimpanc\u00e9s se abrieron \u00e1reas del genoma para permitir una dieta rica en az\u00facar\u00bb.<\/p>\n<p>Estas evidencias halladas en la biolog\u00eda humana se complementaron con otras arqueol\u00f3gicas. Por ejemplo, la investigaci\u00f3n sobre is\u00f3topos estables en los huesos de humanos prehist\u00f3ricos, as\u00ed como las pr\u00e1cticas de caza exclusivas de los humanos, muestran que nos especializamos en la caza de animales grandes y medianos con alto contenido de grasa. La comparaci\u00f3n de los humanos con los grandes depredadores sociales de la actualidad, todos los cuales cazan animales grandes y obtienen m\u00e1s del 70% de su energ\u00eda de la carne, reforz\u00f3 la conclusi\u00f3n de que los humanos se especializaban en cazar animales grandes y, de hecho, eran hipercarn\u00edvoros.<\/p>\n<p>\u00abCazar animales grandes no es un pasatiempo vespertino\u00bb, dice Ben-Dor. \u00abRequiere una gran cantidad de conocimientos. Los leones y las hienas logran estas habilidades despu\u00e9s de largos a\u00f1os de aprendizaje. Claramente, los restos de animales grandes encontrados en innumerables sitios arqueol\u00f3gicos son el resultado de la gran experiencia de los humanos como cazadores. Muchos investigadores creen que la caza jug\u00f3 un papel importante en la extinci\u00f3n de la megafauna\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLa evidencia arqueol\u00f3gica no pasa por alto el hecho de que los humanos de la Edad de Piedra tambi\u00e9n consum\u00edan plantas\u00bb, agrega el cient\u00edfico. \u00abPero seg\u00fan los hallazgos de este estudio, los vegetales solo se convirtieron en un componente importante de la dieta humana hacia el final de la era\u00bb.<\/p>\n<p>Miki Ben Dor<br \/>\nDieta paleol\u00edtica<br \/>\nLa evidencia de cambios gen\u00e9ticos y la aparici\u00f3n de herramientas de piedra \u00fanicas para el procesamieno de plantas llevaron a los investigadores a concluir que, a partir de hace unos 85.000 a\u00f1os en \u00c1frica, y hace unos 40.000 a\u00f1os en Europa y Asia, se produjo un aumento gradual en el consumo de alimentos vegetales como en la diversidad diet\u00e9tica, de acuerdo con las diferentes condiciones ecol\u00f3gicas. Esto fue acompa\u00f1ado por un aumento en la singularidad local de la cultura de herramientas de piedra, que es similar a la diversidad de culturas materiales en las sociedades de cazadores-recolectores del siglo XX. Por el contrario, durante los dos millones de a\u00f1os en los que, seg\u00fan los investigadores, los humanos fueron superdepredadores, se observaron largos per\u00edodos de similitud y continuidad en las herramientas de piedra, independientemente de las condiciones ecol\u00f3gicas locales.<\/p>\n<p>El estudio tambi\u00e9n pondr\u00eda en la picota la tan controvertida dieta del paleol\u00edtico, basada en alimentarse solo de lo que supuestamente com\u00edan nuestros antepasados antes de inventarse la agricultura (carne, pescado, marisco, verduras y frutas). \u00abNuestro estudio aborda una gran controversia actual, tanto cient\u00edfica como no cient\u00edfica\u00bb, dice Ran Barkai, tambi\u00e9n de Tel Aviv. \u00abPara muchas personas hoy en d\u00eda, la dieta paleol\u00edtica es un tema cr\u00edtico, no solo con respecto al pasado, sino tambi\u00e9n con respecto al presente y al futuro. Es dif\u00edcil convencer a un vegetariano devoto de que sus antepasados no eran vegetarianos, y la gente tiende a confundir las creencias personales con la realidad cient\u00edfica\u00bb, concluye.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las ideas m\u00e1s extendidas sobre la evoluci\u00f3n humana afirma que fuimos capaces de desarrollarnos y sobrevivir gracias a nuestra capacidad para comer de todo. 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