{"id":43533,"date":"2022-04-02T23:33:55","date_gmt":"2022-04-02T23:33:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.abc.es\/ciencia\/abci-pasa-mente-cuando-cerebro-muere-202204030133_noticia.html"},"modified":"2022-04-02T23:33:55","modified_gmt":"2022-04-02T23:33:55","slug":"que-pasa-con-la-mente-cuando-el-cerebro-muere","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/forocilac.org\/en\/que-pasa-con-la-mente-cuando-el-cerebro-muere\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 pasa con la mente cuando el cerebro muere?"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" align=\"left\" src=\"https:\/\/static3.abc.es\/media\/ciencia\/2022\/04\/01\/AdobeStock_275818149-ktNF--620x349@abc.jpg\">Les invito a que piensen en agua. Visual\u00edcenla por un momento. Apuesto a que la mayor\u00eda habr\u00e1 concebido agua l\u00edquida, omitiendo casi por defecto que tambi\u00e9n se puede encontrar en estado s\u00f3lido y gaseoso. Algo parecido pasa con la mente humana.<\/p>\n<p>Nuestra cultura da prioridad al estado de vigilia. La \u00fanica alternativa a la alerta cafeinada parece ser el sue\u00f1o profundo, a menudo interpretado \u00fanicamente como mecanismo para restaurar nuestra capacidad productiva. Vivimos entre funcionalidad y descanso la mayor parte de nuestras vidas.<\/p>\n<p>Pero hay m\u00e1s mente &#8216;ah\u00ed dentro&#8217;. El haz de luz de la consciencia, al incidir sobre prisma que es nuestro cerebro, puede refractarse en una gama de colores que va m\u00e1s all\u00e1 del enjuto binario encendido\/apagado. Son los llamados &#8216;estados alterados de consciencia&#8217;. La lista es m\u00e1s larga de lo que uno a priori podr\u00eda suponer: sue\u00f1os l\u00facidos, hipnosis, trance, estados meditativos, psicodelia. Entre ellos encontramos tambi\u00e9n las llamadas &#8216;experiencias cercanas a la muerte&#8217;.<\/p>\n<p>Probablemente hayan o\u00eddo hablar de ellas (aunque de ellas se hable poco). Yo tuve una hace exactamente un a\u00f1o. Tal y como pint\u00f3 El Bosco hace m\u00e1s de medio milenio en &#8216;La Ascensi\u00f3n al Emp\u00edreo&#8217;, estuve en el famoso t\u00fanel con su luz al final. Tres figuras me esperaban amorosamente. No sent\u00ed miedo, pero supe que si segu\u00eda adelante no habr\u00eda vuelta atr\u00e1s. Decid\u00ed posponer el viaje y regresar. La cirujana y su equipo hicieron el resto, junto con los rezos de mis seres queridos.<\/p>\n<p>&#8216;La Ascensi\u00f3n al Emp\u00edreo&#8217;, de El Bosco.Estudios cient\u00edficos muestran que una de cada cinco personas resucitadas tras un paro card\u00edaco declara haber vivido una experiencia similar, incluyendo la sensaci\u00f3n de abandono del cuerpo, ver pasar toda la vida por delante, o interaccionar con parientes fallecidos. Quiz\u00e1s sea todo una alucinaci\u00f3n causada simplemente por la falta de ox\u00edgeno en el cerebro. O quiz\u00e1s no. Si se trata de una cuesti\u00f3n estrictamente fisiol\u00f3gica, \u00bfpor qu\u00e9 el resto de pacientes no tuvo una experiencia similar o, simplemente, experiencia alguna? Y, en aquellos que s\u00ed, \u00bfc\u00f3mo pudo una vivencia de tal intensidad suceder durante el periodo de muerte cl\u00ednica, con encefalograma plano?<\/p>\n<p>Que los pensamientos son una funci\u00f3n del cerebro, no hay duda. La cuesti\u00f3n es, como plante\u00f3 el psic\u00f3logo William James, si dicha funci\u00f3n es &#8216;productiva&#8217; o &#8216;permisiva&#8217;, esto es, si el cerebro secreta la mente como el h\u00edgado hace con la bilis o, si por el contrario, la recibe o filtra como la radio a las ondas electromagn\u00e9ticas. La met\u00e1fora del cerebro-ordenador se ha quedado obsoleta. La nueva ciencia de la consciencia est\u00e1 poniendo en jaque esa manida visi\u00f3n de una materia lerda, transmut\u00e1ndola en una materialidad vital cuya matriz alberga la capacidad de saberse a s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Mientras tanto, ciencia y religi\u00f3n se confunden en la neuro-soteriolog\u00eda actual: promesas de salvaci\u00f3n tecnocr\u00e1tica que, sin creer en &#8216;el cielo&#8217;, proponen subir nuestro &#8216;yo&#8217; a &#8216;la nube&#8217;. Es el sue\u00f1o (o la pesadilla) del transhumanismo barato de alto coste que, elev\u00e1ndonos a semidioses, niega nuestra humanidad. Su profec\u00eda: inmortalizar tu consciencia como algoritmo en chips de silicio. Hoy no se f\u00eda, ma\u00f1ana s\u00ed.<\/p>\n<p>No hay que estar t\u00e9cnicamente muerto para vivir una experiencia cercana a la muerte. En la literatura m\u00e9dica abundan constelaciones de fen\u00f3menos similares en casos de shock postparto, accidentes de tr\u00e1fico, o asfixias, entre otros. Dichas experiencias transforman el resto de la vida de quienes las experimentan. Su realidad es innegable. Su impacto, indeleble.<\/p>\n<p>Experiencias parecidas se describen tambi\u00e9n con frecuencia en unidades de cuidados paliativos, cuando el curar contravenido da paso al cuidar compasivo de aquellos enfermos llamados terminales. La recientemente llamada &#8216;lucidez terminal&#8217; (o &#8216;mejor\u00eda de la muerte&#8217;, en la sabidur\u00eda popular), repentina mejor\u00eda poco antes de que el moribundo fallezca, desconcierta a los cient\u00edficos.<\/p>\n<p>No se trata de meras an\u00e9cdotas. Son miles los relatos en personas de diferentes culturas que consistentemente apuntan en la misma direcci\u00f3n, y que muchos profesionales de la salud tambi\u00e9n corroboran.<\/p>\n<p>Y eso no es todo. Tradiciones como la budista ofrecen minuciosas descripciones de lo que sucede no s\u00f3lo cerca de la muerte, sino durante, e incluso despu\u00e9s. Como el &#8216;bardo&#8217;, estado intermedio entre muerte y reencarnaci\u00f3n. O el &#8216;tukdam&#8217;, estado meditativo en el que el cad\u00e1ver no respira pero tampoco se descompone durante semanas. S\u00f3lo hay que ojear el Libro Tibetano de los Muertos para darse cuenta de la exquisita investigaci\u00f3n que de la mente se puede hacer con la propia mente. Los neurocient\u00edficos occidentales deber\u00edamos tomar nota.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfqu\u00e9 pasa con la mente cuando el cerebro se muere? Nada, afirmar\u00e1 confiado el dogm\u00e1tico materialista pues, seg\u00fan su doctrina (m\u00e1s filos\u00f3fica que cient\u00edfica) la mente no puede ser nada m\u00e1s que actividad cerebral. El verdadero esc\u00e9ptico, sin embargo, confesar\u00e1 que no sabemos la respuesta. Dudar no es negar. Es m\u00e1s, su obligaci\u00f3n es investigar aquello que no se entiende, especialmente si desaf\u00eda sus creencias m\u00e1s arraigadas. No ofrezcamos explicaciones apresuradas, pero tampoco denunciemos lo &#8216;sobrenatural&#8217; o &#8216;paranormal&#8217;, pues no hace m\u00e1s que expresar un prejuicio testarudo disfrazado de raz\u00f3n cient\u00edfica. Grandes tab\u00fas pueden convertirse en f\u00e9rtil campo de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se crea o no en el &#8216;m\u00e1s all\u00e1&#8217;, es innegable que algo importante acaba en el &#8216;m\u00e1s ac\u00e1&#8217;. \u00bfSobrevive alg\u00fan aspecto de nuestra consciencia despu\u00e9s de la muerte permanente del cuerpo f\u00edsico? El ego probablemente se extingue. Sin embargo, la posibilidad de &#8216;vida despu\u00e9s de la vida&#8217; no deber\u00eda distraernos de la cuesti\u00f3n existencial sobre el significado de la muerte. En nuestra sociedad tanatof\u00f3bica se hace cada vez m\u00e1s necesaria una suerte de sabidur\u00eda hu\u00e9rfana que permita mirar la muerte a los ojos, y amar lo que no va a durar para siempre. Como dice el escritor y activista Stephen Jenkinson, cuando a uno se le rompe el coraz\u00f3n, la soluci\u00f3n no es menos coraz\u00f3n. La vida sigue siendo un milagro y la muerte un misterio.<\/p>\n<p>Alex G\u00f3mez-Mar\u00edn. Instituto de Neurociencias de Alicante<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Les invito a que piensen en agua. Visual\u00edcenla por un momento. Apuesto a que la mayor\u00eda habr\u00e1 concebido agua l\u00edquida, omitiendo casi por defecto que tambi\u00e9n se puede encontrar en estado s\u00f3lido y gaseoso. Algo parecido pasa con la mente humana.<\/p>\n<p>Nuestr&#8230;<\/p>","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[123],"tags":[],"class_list":{"0":"post-43533","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-portal"},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/forocilac.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43533","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/forocilac.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/forocilac.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/forocilac.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/forocilac.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43533"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/forocilac.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43533\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":43541,"href":"https:\/\/forocilac.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43533\/revisions\/43541"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/forocilac.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43533"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/forocilac.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43533"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/forocilac.org\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43533"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}