José A. López: «Estamos asistiendo a espectáculos impropios de un país con tanta incidencia del virus»

By 23/10/2020 Portal

José Antonio López Guerrero es profesor de Microbiología y director del Laboratorio de Neurovirología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Ha trabajado sobre todo con el virus herpes y dirige el programa de divulgación científica «Entre probetas», de Radio Nacional de España.

Desde que comenzó la pandemia, ha sido muy activo en los medios de comunicación: ha concedido multitud de entrevistas y ha participado en numerosos programas de televisión. Se puede decir que ha sido uno de lo científicos divulgadores que ha estado intentando arrojar algo de luz, desde que se pensaba que el coronavirus sería comparable a una gripe, o cuando durante la desescalada se comenzó a fomentar el turismo y se dio el virus por superado.

Además, López es uno de los firmantes del documento «Una estrategia integral», donde 30 investigadores pidieron en agosto un cambio de estrategia frente al coronavirus, haciendo hincapié en el rastreo, los confinamientos preventivos y la lucha activa contra el virus, en vez de reaccionar a las hospitalizaciones, de forma tardía y muy laxa. Según alertaron, la estrategia de convivencia, imperante en España por entonces y hoy, «conduce a pérdidas económicas enormes».

-Han pasado varios meses desde que presentaran el informe y ahora las comunidades están pidiendo declarar el estado de alarma para contener al virus. ¿La administración se interesó por este informe?

Nos consta que algunos políticos se interesaron por él, pero si soy sincero, creo que tuvo más repercusión mediática que política. Lo envié a la Ministra de Educación, Isabel Celaá, y quedó en que se iba a estudiar, pero no recibimos ninguna respuesta. Al menos sí que ha habido personas interesándose a nivel personal.

La plataforma sigue activa y estamos preparando un dossier en el que incorporamos algunas modificaciones, como nuevos datos sobre aerosolización del virus, las posibilidades técnicas de instalar purificadores donde la ventilación natural no es posible o colocar medidores de CO2 para medir la pureza del aire en colegios. También tenemos pensado escribir un editorial de resumen y enviarlo a una revista de ámbito internacional.

-¿Está siendo esta segunda ola como se esperaba o el virus ha vuelto a sorprender a España?

En Europa, la segunda ola está llegando cuando se esperaba: con la bajada de las temperaturas. Pero a España el virus siempre le cogerá con el pie cambiado por diatribas políticas: sigue habiendo descoordinación, desconfianza entre las autonomías y el gobierno central, a veces más bien centrados en desgastarse políticamente unos a otros.

«A España el virus siempre le cogerá con el pie cambiado por diatribas políticas»

Soldados del Regimiento Príncipe de Asturias montan un hospital de campaña para el triaje de pacientes con COVID-19 en el aparcamiento del Hospital de Cabueñes, en Gijón, este viernes

EFE
Desde verano sabemos el camino a seguir: tener más rastreadores, fortalecer la atención primaria, quizás implementar el rastreo de aguas residuales y mejorar la aplicación «Radar COVID», con más publicidad y pedagogía. A día de hoy no hay más de un 10% de personas que la hayan descargado, cuando se piensa que hace falta un 80% para que funcione bien.

-En junio Pedro Sánchez anunció que habíamos derrotado al virus. ¿Qué ha fallado desde entonces?

Teníamos prisa, porque el turismo es una de los motores principales de la economía española. La desescalada fue muy rápida pensando en eso, y se dijo en tono triunfalista que ya podíamos hacer vida normal. Conviene recordar que comunidades como Madrid pidieron más rapidez en la desescalada, y que se generó la sensación en la ciudadanía de que ya se había vencido la pandemia. Por eso, comenzó el ocio de verano, los botellones y la irresponsabilidad.

Luego el gobierno y las comunidades empezaron a cruzarse mensajes, negando en muchos casos que los casos iban subiendo antes que en el resto de Europa. Estas luchas bizantinas dieron sensación de descoordinación y eso llevó a la desafección en la sociedad. El próximo paso, fue que surgiera la indisciplina. Además, las decisiones judiciales empezaron a contradecir muchas de las decisiones políticas adoptadas.

«Teníamos prisa, porque el turismo es una de los motores principales de la economía española. La desescalada fue muy rápida pensando en eso»

Luego están los motivos más técnicos. No se contrataron rastreadores para frenar los casos al inicio de los brotes, cuando había poca incidencia; no se fortaleció la atención primaria; no se implementó la aplicación «Radar COVID»…

-España, al igual que otros muchos países europeos, ha apostado por implantar medidas muy progresivas, en respuesta a los ingresos hospitalarios. ¿Es esta estrategia la mejor opción, teniendo en cuenta que las hospitalizaciones son resultado de lo ocurrido semanas atrás?

Hay que ser rápidos y contundentes, no podemos ir siempre detrás del virus, que es exactamente lo que nos hemos resignado a hacer en Europa. Hemos tenido siempre una estrategia de convivencia con el virus: si hay más casos detectados, lo que es una radiografía de varias semanas atrás, pues ampliamos un poco las restricciones de movilidad; bajamos el aforo del 60 al 40%, o restringimos la movilidad de las diez a las nueve. Y siempre contando con que ciertos impedimentos de movilidad no se implantan si no hay refrendo jurídico.

«Hay que ser rápidos y contundentes, no podemos ir siempre detrás del virus, que es exactamente lo que nos hemos resignado a hacer en Europa»

El valor principal que se ha tenido en cuenta hasta ahora ha sido la presión hospitalaria, pero creo que tendríamos que haber sido más ambiciosos.

Una terraza en Madrid el 25 de mayo, día de la apertura de las terrazas tras el confinamiento

Guilermo Navarro
Este viernes Pedro Sánchez ha dicho que tienen la ambición de bajar la incidencia por debajo de 25 casos por cada 100.000 habitantes y han establecido niveles de alerta, que llevan a que casi todo el territorio nacional esté en nivel de riesgo alto o extremo. Pero ahora, la comunidad de Madrid ha dicho que el cierre perimetral no ha funcionado y que va a seguir con sus medidas, seguramente para dar un mensaje de autoridad frente al gobierno central. Creo que estamos asistiendo a espectáculos impropios de un país con esta incidencia del virus y que tendría que actuar de forma mucho más coordinada.

«Creo que estamos asistiendo a espectáculos impropios de un país con esta incidencia del virus y que tendría que actuar de forma mucho más coordinada»

-¿El resto de Europa está saliendo mejor parado?

De alguna forma, el virus también ha vuelto a sorprender a Europa, porque cada país ha actuado por su cuenta. No hubo coordinación en verano y sigue sin haberla ahora. Es muy importante que se unifiquen criterios especialmente para medidas que se tienen que establecer de forma conjunta, como el control de fronteras o el confinamiento de las regiones con más casos. De lo contrario, si hay países más laxos que otros, el virus seguirá teniendo vía libre para dispersarse.

Policías se enfrentan a manifestantes en Berlín el 9 de mayo, en plena expansión de la pandemia

REUTERS

-En parte esta segunda ola era esperable por el frío. ¿Por qué?

El frío tiene muchas connotaciones positivas para la transmisión del virus: se debilita la integridad del epitelio naso-faríngeo —lo que explica que haya más infecciones respiratorias— y la viabilidad del virus aumenta, porque el descenso de la temperatura aumenta el tiempo de permanencia de los aerosoles en los que viaja.

Además, el factor social es primordial: en invierno se hace más vida en interiores, que no suelen estar acondicionados para tener una ventilación correcta.

-¿En otros países ocurre lo mismo?

Todavía no tenemos la adaptación a vivir en exteriores de otros países en los que, por cierto, hace mucho más frío. Por ejemplo, en Alemania las terrazas están más acondicionadas para calentar, con hongos calefactores, a pesar de las bajas temperaturas. En España es casi imposible pensar en algo así. Creo que habrá que ir cambiando esta costumbre y acondicionar y reestructurar los espacios interiores, mejorando la ventilación y la purificación del aire, con filtros y demás.

-En verano se suponía que la transmisión del virus iba a ser más difícil, gracias al sol y las bajas temperaturas, pero la ola española comenzó incluso por entonces.

En España hubo mucha transmisión por otras causas. En parte porque somos muy sociales y porque hacemos mucha vida en interiores: buscamos el aire acondicionado en verano y la calefacción en invierno.

-Ni Europa ni España salen muy bien paradas, en general, al compararlas con países asiáticos, ¿no?

En China o en Corea del Sur han ido a por el virus, con contundencia, y no a convivir con el virus. También es cierto que estas sociedades aguantan mejor la presión y las órdenes, responden mejor ante los mandatos de obediencia y disciplina. En Wuhan veíamos imágenes de gente que no salía a la calle ni para comprar, y que recibían la comida a través de cubos… Aquí nos parecía absurdo. Además, no se cuestionan las órdenes gubernamentales y no hay discrepancias entre diferentes departamentos.

«En Wuhan veíamos imágenes de gente que no salía a la calle ni para comprar, y que recibían la comida a través de cubos… Aquí nos parecía absurdo»

Además son países con mucha experiencia con anteriores pandemias. Hay que tener en cuenta que muchas han surgido en el sureste asiático, por la gran concentración de personas conviviendo con todo tipo de animales.

Dos trabajadores sanitarios atienden a un paciente de COVID-19 en una UCI del hospital Casal Palocco, cerca de Roma, este jueves

AFP

-¿Entiendo que algunos de los motivos que hacen que la ola sea más dura en Europa son culturales?

En algunos países, como Estados Unidos o Brasil, algunos mandatarios ineptos han minimizado el alcance de la pandemia. En Alemania, las directivas constitucionales han chocado con la defensa férrea ante la pandemia, llevando, por ejemplo, a que no se pudieran prohibir manifestaciones de negacionistas, que juntaron a a manifestantes de extrema derecha y de extrema izquierda.

En occidente tenemos leyes garantistas, que garantizan la protección de bienes jurídicos, pero que en caso de emergencia, donde hace falta una coordinación central y una respuesta férrea, son un hándicap.

En España, la justicia ha rechazado normas implementadas por el gobierno, como la restricción de movilidad. También hay que destacar la tecnología o la responsabilidad individual. En China sería impensable, para bien o para mal, encontrar grupos de negacionistas o de antimascarillas.

-Interviene muy frecuentemente en medios de comunicación para hablar sobre la pandemia. ¿Cree que la gente está bien informada sobre lo que está ocurriendo?

Entre el cruce de información y acusaciones entre gestores políticos, el hecho de que muchas decisiones son rechazadas por los jueces y el componente partidista de muchas decisiones…

Además, creo que la ciudadanía no entiende que la ciencia avanza a través de la falsación: lo que hoy es aceptable a raíz de los datos puede no serlo mañana, con nuevos datos. Ocurrió al principio de la pandemia, cuando no se recomendaba usar mascarillas o se decía que solo había transmisión desde sintomáticos. Los datos científicos son efímeros, solo a veces se consolidan, al ser contrastados por nuevos grupos. Pero la inmediatez de la noticia y la necesidad de los medios y de los ciudadanos hace que llegue información no contrastada a la sociedad.

«Creo que la ciudadanía no entiende que la ciencia avanza a través de la falsación: lo que hoy es aceptable a raíz de los datos puede no serlo mañana, con nuevos datos»

Creo que todo esto ha creado una sensación de sobreinformación, de vulnerabilidad y de inestabilidad que lleva a muchas personas a buscar informaciones estables, que encuentra en las pseudociencias: éstas siempre dicen lo mismo, como que la homeopatía cura. Por eso tenemos que hacer mucha más pedagogía desde la ciencia y la política y dosificar la información, especialmente en este estado de excepcionalidad que estamos viviendo.

-La pandemia ha obligado a los políticos a tomar decisiones políticas para contener una epidemia. En algunos casos se han apoyado en asesores científicos, en otros se han escudado en ellos, en otros los han ignorado. ¿Han tenido los científicos un papel adecuado o se podría mejorar?

Al principio de la pandemia se recurrió a los científicos de forma adecuada en comités de expertos. Pero dejé de seguir la pista al equipo técnico de la desescalada y desconozco qué científicos y asesores hay ahora. Creo que debería haber un comité científico sólido y solvente, que respondiese de forma unificada, y no utilizar a los científicos, que son humanos, en base a sus afinidades políticas para apoyarse y justificar decisiones

«Creo que debería haber un comité científico sólido y solvente, que respondiese de forma unificada, y no utilizar a los científicos, que son humanos, en base a sus afinidades políticas»

-El 27 de febrero escribió un artículo titulado «COVID-19: más que un catarro, menos que una gripe». ¿Hoy cambiaría el enfoque de este artículo?

Desde el principio de la pandemia he hecho muchas declaraciones en base a los conocimientos de ese momento. He abogado contra la mascarilla y luego me convertí en su más férreo defensor o he hablado a favor de tratamientos de hidroxicloroquina y citromicina, cuando ahora se sabe que no tienen efecto. Si algo tiene la ciencia es que va modificándose.

Yo no puse el título al artículo al que haces referencia. Pero detrás de él, desgranaba los efectos de la gripe. No pretendía minimizar el riesgo del SARS-CoV-2 sino poner en contexto lo que significa la gripe, de la que cada año mueren cientos de miles de personas en el mundo, a pesar de haya buenos antigripales y vacunas efectivas, o a pesar de una inmunidad de rebaño adquirida tras un siglo de convivencia.

Cuando lo escribí, todavía mirábamos a lo lejos lo que parecía ser una versión más «light» de SARS en Asia, como decían epidemiólogos y virólogos. No son excusas. Insisto: el artículo tiene 1.200 palabras y es mucho más que un titular. Ahora, a la vista de 30 millones de infectados y de muchos cientos de miles de muertos, es un titular que obviamente no elegiría.

-¿Cómo debe entender el público que el conocimiento científico avanza poco a poco y que se va modificando en base a las evidencias?

La sociedad está acostumbrada a que las verdades que salen en los medios de comunicación sean verdades absolutas. Luego lo pueden corroborar con la pseudociencia, que proporciona «no-verdades» absolutas, que no se pueden falsar.

El equipo del investigador José Martínez Costas, en el Ciqus, es uno de los grupos españoles que trabaja en conseguir una vacuna frente a la COVID-19

Miguel Muñiz
Mientras tanto, la ciencia va avanzando. Cuando el virus alcanzó Europa y queríamos la inmediatez de respuestas, tratamientos y soluciones, desde la virología, la epidemiología y desde la sanidad se fueron ofreciendo los datos que había.

«En ciencia las verdades inmediatas duran lo que dura la constatación de que hay un nuevo avance o nuevos datos que cambien el paradigma»

La sociedad debe comprender que en ciencia las verdades inmediatas duran lo que dura la constatación de que hay un nuevo avance o nuevos datos que cambien el paradigma válido hasta ese momento.

-Parece que la vacuna comenzará a inyectarse a mediados de 2021, si no me corrige. ¿Será este el principio del fin de lo peor de la pandemia?

Hay mucho por delante hasta que una vacuna esté inyectada en nuestro brazo o inhalada en nuestra nariz. Poniéndonos en el mejor de los casos, en el caso de que una década de investigación vacunal se pueda resumir en solo un año, asumiendo que los controles de seguridad funcionen, y de momento parece que es así, siendo muy optimistas, en definitiva, hemos pasado de tener una vacuna con el turrón, a una vacuna con la torrija en Semana Santa o primavera-verano.

Ésta podría ser una buena fecha para una primera generación de vacunas. Pero a todas luces, no serán ni las mejores ni las últimas que entren en el mercado. Habrá una segunda generación de vacunas, y yo apostaría por la que está en desarrollo en el laboratorio de Luis Enjuanes, y que consiste en un virus reconstruido por genética inversa, capaz de reproducir la infección natural pero sin virulencia.

-También podría no haber vacuna, ¿no es así?

Contamos con obtener una vacuna efectiva y, sobre todo, duradera, pero las vacunas de virus respiratorios no son fáciles de obtener. Lo bueno, es que nunca en la historia de la humanidad tantas personas han remado tanto en una misma dirección, para conseguir una vacuna eficaz contra una pandemia que amenaza a todo el mundo.

«Nunca en la historia de la humanidad tantas personas han remado tanto en una misma dirección, para conseguir una vacuna eficaz contra una pandemia que amenaza a todo el mundo»

Seguramente, las vacunas se irán complementando con fármacos específicos, para el tratamiento y la prevención. Será así como pondremos punto final a esta pesadilla, cosa que ocurrirá al menos en 2022, cuando quizás vislumbraremos un horizonte prepandémico de cierta normalidad. Pero lo cierto es que el virus ha venido para quedarse… lo más probable es que se convierta en un virus estacional y que desarrolle una menor virulencia, pero todavía falta para eso.