La historia del agua en la Luna

By 26/10/2020 Portal

La «detección inequívoca» de agua en la superficie de la Luna dada a conocer este mismo lunes por la NASA contrasta con la idea de un mundo seco y árido que durante mucho tiempo hemos tenido de nuestro satélite natural. Las muestras recogidas por las distintas misiones Apolo parecían hablar de paisajes secos y deshidratados. Un desierto. Los investigadores creían que cuando un cuerpo del tamaño de Marte llamado Theia chocó con la Tierra formando la Luna hace unos 4.500 millones de años, el calor del impacto evaporó los restos de agua que pudieran existir.

La sorpresa llegó en 2009, cuando la NASA hizo impactar una sonda llamada LCROSS contra el polo sur lunar, en un cráter llamado Cabeus. «Encontramos agua, y no un poco, sino una cantidad significativa», dijo entonces Anthony Colaprete, del Centro Ames de Investigación de la NASA, en Moffett Field (California). El artefacto levantó una nube de materiales que los científicos pudieran analizar en busca de la presencia de agua helada. Registraron, este dato fue publicado un año más tarde en la revista Science, 155 kilos de vapor de agua y hielo. El lugar de la colisión era el lado de sombra permanente del cráter, que no había recibido luz del Sol en miles de millones de años.

Pero en 2013, un nuevo hallazgo parecía indicar que el agua estaba más extendida de lo que se creía, ya que se encontró en la superficie del ecuador lunar en forma de partículas o granos minerales. Se trataba de «agua magmática», esto es, procedente de las profundidades de la Luna.

Hace un par de años, fueron los datos de una sonda india, la Chandrayaan-1, los que detectaban de forma directa la presencia de agua helada en la superficie de la Luna. El estudio presentaba un detallado mapa de la distribución del agua lunar en el fondo de algunos cráteres, que parecen haber permanecido en sombra miles de años, en los polos norte y sur del satélite. Los investigadores ya estimaban que podría haber mil millones de toneladas de agua en forma de hielo. Curiosamente, otro estudio, este del pasado año, revelaba que la Luna está perdiendo ese agua, y a un ritmo considerable -cerca de 200 toneladas cada año- a causa de los meteoritos que caen casi continuamente sobre nuestro satélite.

Pero, según la NASA, estos resultados no eran concluyentes ya que los espectrómetros de a bordo detectaron, en el rango del infrarrojo, absorciones a una longitud de onda (3 nanómetros) que podía delatar tanto la presencia de agua como de hidroxilo (OH), un grupo funcional formado por un átomo de hidrógeno y uno de oxígeno que es muy habitual en alcoholes y otros compuestos orgánicos.

Ahora, la NASA no solo ha detectado de forma directa agua molecular (H2O) en la Luna, sino que señala también la existencia de grandes áreas, alrededor de los dos polos lunares, en las que el agua podría estar atrapada de forma estable. Esto es una gran noticia para la exploración del espacio, ya que podría ser fácilmente recuperada por los futuros astronautas para su abastecimiento o para producir oxígeno e hidrógeno como combustible de cohetes.