La tenebrosa relación entre hormigas y mariposas

By 24/10/2020 Portal

En los bordes de caminos y yermos, en suelos pedregosos, en praderas hidrófilas o en medio de malezas podemos encontrarnos con las pimpinelas (Sanguisorba officinalis), una herbácea aromática que puede llegar a medir hasta medio metro de altura.

Su ep√≠teto latino medieval ‚Äďofficinalis- nos pone sobre la pista de sus propiedades, y es que durante siglos se emple√≥ para cicatrizar las peque√Īas heridas, para curar las diarreas o aliviar las hemorroides.

La simbiosis se convierte en traición
Adem√°s, esta planta es la principal fuente nutricia de la mariposa Phengaris nausithous ‚Äďhormiguera oscura-, un lepid√≥ptero de aspecto sencillo, que podr√≠a pasar f√°cilmente desapercibido ante los ojos de un observador no advertido, pero que esconde uno de los ciclos biol√≥gicos m√°s apasionantes.

Esta mariposa realiza su puesta de huevos durante los meses estivales en las hojas de las pimpinelas y durante la primera semana de vida se alimenta exclusivamente de estos vegetales. Pasados unos días, y siempre al atardecer, se deja caer al suelo y espera a ser adoptada por hormigas del género Myrmica que por allí deambulen.

Al parecer, las larvas de estas mariposas secretan feromonas que recuerdan a los himenópteros a las sustancias secretadas por sus propias larvas, un hecho que las confunde y hace que no duden en llevárselas a sus hormigueros.

Allí, el invasor se camufla entre las larvas de las hormigas escarnecidas y empieza a alimentarse de sus crías hasta que -después de varios meses- emerge convertida en una bella crisálida.

Mutualismo animal disbalanceado
No todas las mariposas mantienen una relación tan taimada como la hormiguera oscura, en algunos casos se asemeja más a un mutualismo o, al menos, eso se creía. Esto es lo que sucede, por ejemplo, entre la mariposa Lycaenid y las hormigas.

Las larvas de este lepid√≥ptero tienen un saco nectario que secreta un l√≠quido rico en az√ļcares y amino√°cidos que sirve de fuente energ√©tica para los himen√≥pteros. A cambio de la manutenci√≥n, las hormigas protegen ferozmente a la larva de sus enemigos naturales. Hasta aqu√≠ todo parece responder un curso l√≥gico.

Sin embargo, la relaci√≥n simbi√≥tica no est√° equilibrada porque las hormigas pueden encontrar fuentes alternativas de alimentos, mientras que las larvas de las mariposas son totalmente dependientes de la protecci√≥n que reciben. ¬ŅQu√© es lo que hace a las hormigas permanecer junto a la larva y no buscar el sustento en otro lugar?

El éxito está en un neurotransmisor
Fue precisamente esta singularidad la que hizo sospechar a los bi√≥logos que exist√≠an ‚Äúalgo‚ÄĚ m√°s que un simple alimento para producir la dependencia biol√≥gica de las hormigas hacia las mariposas.

Los científicos observaron que las hormigas que se alimentan de ese néctar reducen considerablemente su actividad locomotora, lo cual les provoca una mayor permanencia alrededor de las larvas, al tiempo que se vuelven más belicosas. Con estas dos sencillas medidas la larva reduce la probabilidad de convertirse en una diana fácil para sus depredadores.

Cuando los científicos midieron las sustancias químicas -aminas neurogénicas- que había en el cerebro de las hormigas que habían ingerido néctar observaron con sorpresa que existía una disminución llamativa de los niveles de dopamina, en comparación con los encontrados en el cerebro de las hormigas control.

Además, otras aminas neurogénicas, como la serotonina, la tiramina o la octopamina se encontraban en valores normales en el cerebro de las hormigas que habían consumido el néctar.

La dopamina, además de modular diversos comportamientos animales, participa en el movimiento, eso permitiría explicar su falta de movilidad y su agresividad. En otras palabras, el órgano nectario de las larvas de las mariposas licénidas fideliza la labor protectora de las hormigas al generar una dependencia biológica.

M.Jara

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.