Rusia desclasifica imágenes inéditas de la bomba atómica más potente de la historia

By 31/08/2020 Portal

Hace tan solo unas décadas varias potencias hicieron estallar cientos de bombas atómicas por los rincones más insospechados, contamimando el planeta por tierra, mar y aire. Según las cifras oficiales, se llevaron a cabo más de 2.000 ensayos nucleares en desiertos, subterráneos, atolones, islas paradisiacas y remotas o incluso en el espacio. No hay una estimación global, pero se considera que los ensayos provocaron la muerte de miles de personas por cáncer, probablemente causando más víctimas que el famoso accidente de Chernóbil.

Entre todas estas explosiones, una destaca por el monstruoso poder destructivo liderado: la bomba del Zar. Se trata de una descomunal bomba de fusión (o bomba H), de ocho metros de largo y 27 toneladas de peso, detonado por los soviéticos el 30 de octubre de 1961 sobre una remota isla del círculo polar ártico.

La semana pasada, Rosatom, la agencia nuclear rusa, publicó 40 minutos de imágenes inéditas y recientemente desclasificadas mostrando el destino de la bomba, desde su ensamblaje, hasta su explosión. Puedes ver las imágenes bajo estas líneas y encontrar la cuenta atrás de la detonación en el minuto 22.20 del vídeo.<iframe height=»286″ src=»https://www.youtube.com/embed/nbC7BxXtOlo» frameborder=»0″ allowfullscreen style=»width:100%;»></iframe>

El monstruoso artefacto explosivo fue encargado por el premier soviético, Nikita Khrushchev, en julio de 1961, quien ordenó diseñar una bomba sin igual con una potencia de 100 megatones. A pesar de que el proyecto final resultó tener la mitad de potencia, los ingenieros soviéticos multiplicaron por mil la el poder de las bombas de Hiroshima y Nagasaki y dejaron pequeña a «Castle Bravo», la bomba más potente de los Estados Unidos, con 15 megatones.

La bomba, de nombre RDS-220, no era en realidad un aparato muy práctico. Era tan gigantesca que solo podía ser lanzada desde un gran bombardero y requería acoplarle un paracaidas para darle tiempo al piloto a abandonar la zona.

50 megatones de ira soviética
La «ira soviética» fue liberada el 30 de octubre de 1961 sobre la isla de Novaya Zemlya, en la Rusia ártica. La bomba explotó a cuatro kilómetros de altura con una potencia de 50 megatones, comparable a 50 millones de toneladas de TNT, y casi 3.800 veces más que la bomba atómica de Hiroshima.

La detonación devastó la isla y levantó un hongo nuclear que alcanzó el espacio, superando los 64 kilómetros de altura. En el aire, las perturbaciones que provocó hicieron que el bombardero perdiera 900 metros de altura antes de estabilizarse. Las ondas provocadas por la explosión rompieron ventanas a una distancia de 800 kilómetros y el destello fue visible a una distancia de 965. Por otro lado, la onda térmica alcanzó una distanci de 250 kilómetros.

El ensayo provocó un aluvión de protestas internacionales. Pero solo un año después, Estados Unidos detonó una bomba atómica de 1,5 megatones en el espacio, con la finalidad de alterar el campo magnético de la Tierra.

Finalmente, y para alivio de la humanidad, en 1963 la Unión Soviética, Estados Unidos y Reino Unido firmaron el tratado de prohibición parcial de ensayos nucleares y pusieron fin a los ensayos con bombas, con excepción de los llevados a cabo bajo tierra, que están permitidos hasta nuestros días.

A pesar de su enorme poder, este artefacto palidece ante las manifestaciones de la Naturaleza. En 1883, la gigantesca erupción del Krakatoa provocó una explosión de 200 megatones. Y se supone que el impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios tuvo una potencia de 100 teratones, casi cuatro millones de veces más que la bomba del Zar.