Tres secretos astronómicos escondidos en el arte

By 03/01/2021 Portal

A lo largo de la Historia del Arte han sido muchas las representaciones que se han realizado de las estrellas. De todas ellas, seguramente, una de las más conocidas sea «Noche estrellada» de Vicent Van Gogh. Un lienzo en el que aparece una turbulencia de estrellas en forma de espiral, una galaxia que existe realmente.

Esta pintura postimpresionista capta la vista nocturna que tenía el pintor desde la ventana de su habitación en el sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence, en donde estuvo ingresado allá por 1889. Según los expertos, y en contra de lo que habríamos pensado a priori, la pintura la realizó por la mañana y de memoria. Aunque, seguramente, tuvo un poco de ayuda.

En 1780 el astrónomo y geógrafo francés Pierre Méchaim había descubierto la que actualmente se conoce como Galaxia del Abanico o Messier 74, una galaxia espiral en la constelación de Piscis.

Méchaim comunicó su hallazgo al astrónomo y cazacometas Charles Messier y éste incluyó la galaxia en su catálogo poco tiempo después. Es muy posible que Van Gogh, gran aficionado a la astronomía, hubiese observado el dibujo de la galaxia en la publicación y se hubiese inspirado en él para realizar su famoso cuadro, ya que sus similitudes son asombrosas.

La estrella incandescente de Giotto
En los frescos de la Capilla Scrovegni, en Padua, al norte de Italia, hay una escena en la que se representa la adoración de los Reyes Magos. Si prestamos atención a la imagen observaremos que Giotto interpretó muy libremente la forma de representar la estrella de Belén, distinta a cómo se hacía tradicionalmente.

El pintor se alejó del canon clásico en el que la estrella se parece bastante a la que ponemos todos nosotros para coronar el árbol de Navidad; en este caso el italiano optó por plasmarla como si fuese una bola de fuego resplandeciente.

Muy probablemente, con en el caso de Van Gogh, también hubo una inspiración en esta imagen. Seguramente el pintor había sido testigo, como tantos otros italianos, de la aparición que hizo en el cielo el cometa Halley en 1301 y esto es lo que realmente aparece representado.

No nos deben pasar desapercibidos dos detalles. El primero, que en aquella época se conocían los cometas y se les llamaba«Nuova Stellae» (estrellas nuevas) y el segundo y, no menos importante, algunos teólogos defendían que Dios había creado una estrella nueva para homenajear el nacimiento de su hijo.

Las tres estrellas alineadas de Rubens
Más de algún lector de mitología grecolatina habrá visto en la figura de Saturno un verdadero gore, ya que no sólo se atrevió a castrar a su padre Urano tirando el escroto al mar sino que, además, se fue comiendo uno a uno a todos sus hijos por miedo que alguno de ellos lo destronara.

Es precisamente este pasaje mitológico el que ilustró Pedro Pablo Rubens en su conocida obra «Saturno devorando a sus hijos» (1636), un lienzo que fue realizado para decorar la Torre de la Parada, el pabellón de caza del rey Felipe IV.

La escena está cargada de dramatismo, el dios asesta un brutal mordisco a uno de sus vástagos al tiempo que lo sostiene entre sus brazos.

El ojo advertido se posa irremediablemente en la parte superior del lienzo donde hay tres estrellas alineadas. ¿La representación del planeta Saturno? ¿Un error del pintor flamenco? No, Rubens hizo un guiño en esta representación al astrónomo Galileo Galilei, condenado por la Inquisición hacía apenas tres años.

Y es que el 7 de enero de 1610 –veintitrés años antes que Rubens pintase su cuadro– el italiano había apuntado con un telescopio casero hacia el cielo nocturno, descubriendo unos cuerpos celestes en torno a Saturno. En un principio no sabía cómo interpretarlos, y pensó que se trataba simplemente de tres estrellas cercanas al planeta y que dibujaban una línea que lo atravesaba.

El misterio no se resolvería hasta el año 1659 cuando el holandés Christiann Huygens, basándose en observaciones realizadas con un telescopio mucho más potente, propuso que el planeta estaba rodeado por un anillo delgado. En aquellos momentos el cuadro de Rubens ya acumulaba polvo con su secreto astronómico…

M. Jara

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación