Bioeconomía; Un conjunto de factores está determinando un nuevo escenario global. Ya no son solamente las condiciones geopolíticas en el marco de un mundo multipolar lo que anuncia un nuevo porvenir, sino un conjunto de mega-tendencias que impactarán en los gobiernos y sus ciudadanos; estamos, sin dudas, frente al advenimiento de un nuevo paradigma tecno-productivo, que llega de la mano de la convergencia tecnológica y la revolución biotecnológica.

Estas tendencias globales –según diversos análisis- establecen nuevas oportunidades y desafíos para la humanidad. Entre las más mencionadas se destacan:

  • la evolución demográfica –con crecimiento por parte de los países en desarrollo, con grandes migraciones y un futuro urbano, antes que rural-;
  • la revolución y convergencia tecnológica –remarcando el rol de las tecnologías de la información y la comunicación y la irrupción de la nanotecnología, , la necesidad por generar dinámicas innovadoras y administrar la “brecha digital”, como base para un nuevo paradigma biotecnológico-; y
  • la globalización acelerada –con mayor interdependencia científica y tecnológica, mayores flujos de comercio e inversión y la conformación de nuevos regionalismos y acuerdos de libre comercio parcialmente superpuestos. –

Siendo estas las principales tendencias a ser tenidas en cuenta de cara al futuro, es necesario mencionar ciertos riesgos e incertidumbres que quedan abiertos: las desigualdades dentro de los países y entre países, el agotamiento de los recursos no renovables, el calentamiento global, y las crisis financieras y alimentarias-.

Los diferentes escenarios futuros que se configuren ante estas tendencias globales, plantean desde ya la necesidad de discutir una estrategia regional en el marco de la nueva Bioeconomía, entendida como la utilización de la biomasa de forma innovadora para agregar más valor localmente y generar nuevas oportunidades productivas de forma sustentable.