Territorios resilientes en América Latina y el Caribe, considerando la resiliencia como aspecto clave para superar desastres naturales o problemas sociales, haciendo de la amenaza una oportunidad. La construcción de territorios y comunidades resilientes conduce hacia cambios culturales, empoderamiento de líderes, mujeres y minorías que residen en la ciudad, estimulando las relaciones de convivencia, seguridad y conservación de ecosistemas.

Para algunos, la resiliencia impulsa una dinámica regional que rompe el esquema de centro-periferia, ofreciendo igualdad de oportunidades al territorio urbano y el rural, en una necesidad de articular ambos espacios mediante un abordaje sistémico. Para otros, la articulación no sería necesariamente delimitada por la unidad geográfica, sino por buscar el equilibrio y la convivencia armónica entre las actividades humanas y los ecosistemas, de tal manera, que ninguna de estas dimensiones se convierta en amenazas o peligros para la otra.

En cualquier caso, el desarrollo se realiza en los territorios, y es en estos espacios donde se concretizan los riesgos, los desastres y las decisiones que se toman en diferentes esferas y entes de poder, tanto a escala regional, nacional, internacional como global. Por ello, toda política, estrategia o proyecto que pretenda ser sostenible y resiliente tiene que considerar la dimensión local en su ejecución.

Al mismo tiempo, la gestión del desarrollo en los territorios y los países no puede excluir en su planificación los riesgos ante desastres -sean estos provocados por acciones humanas o por fenómenos naturales-. A su vez, las acciones destinadas a reducir los riesgos o el impacto de fenómenos potencialmente amenazantes, no pueden realizarse al margen de las actividades del desarrollo, si se pretende alcanzar sostenibilidad.

Las ciencias naturales, las ciencias sociales y la cultura pueden contribuir desde distintos planos a generar mayores cualidades de resiliencia territorial y comunitaria, contribuyendo así a promover un desarrollo local (económico, social, ambiental y cultural) realmente sostenible. Las particularidades locales, en el marco de la gran heterogeneidad latinoamericana, amerita abordar la problemática con una visión adaptada a las realidades y entornos locales de la región, para lo que es necesario diseñar instrumentos, herramientas y capacidades endógenas, que permitan implementar procesos de planificación estratégica participativa para el desarrollo de comunidades y territorios sostenibles, resilientes y, por ende, menos vulnerables.