Un prototipo del futuro cohete Starship de Space
X -los dos precedentes estallaron en enormes bolas de fuego mientras estaban en el aire- logró aterrizar en una sola pieza el miércoles en Texas… antes de explotar en el suelo unos minutos desp
ués.
«¡La nave espacial SN10 ha aterrizado en una sola pieza!», respondió en un tweet, una hora después de la explosión, el fundador de SpaceX, Elon Musk.
«¡El equipo de SpaceX está haciendo un gran trabajo! Un día, la verdadera medida del éxito será que los vuelos de Starship se hayan convertido en algo común», agregó el caprichoso multimillonario en un segundo tweet.
«Un maravilloso aterrizaje suave», anunció por primera vez el comentarista de SpaceX John Insprucker en el video que transmite el vuelo de prueba en vivo.
Sin embargo, las llamas eran visibles al pie del cohete y unos minutos después, u
na gran explosión lanzó la nave al aire, que se hizo añicos al caer al suelo.
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«Como si la prueba no fuera lo suficientemente emocionante, SN10 experimentó un desmontaje rápido y no planificado poco después del aterrizaje», bromeó SpaceX en su sitio web, sin dar una expl
icación.
Este vehículo está destinado a convertirse en el cohete elegido por SpaceX, fundado por Elon Musk, para ir algún día a Marte. El prototipo, llamado SN10, por «Número de serie 10», despegó un poco antes de las 11:20 GMT de Boca Chica, Texas, para una tercera prueba suborbital.
La máquina se elevó hacia el cielo, impulsada por tres motores que se apagaron uno tras otro, y el vehículo volcó para colocarse en posición horizontal.
Alcanzó los 10 kilómetros de altitud, meta marcada para este vuelo, antes de iniciar su descenso. Luego, el cohete regresó a una posición vertical, logrando aterrizar, a primera vista sin incidentes, en la ubicación deseada.
Otros dos prototipos (SN8 y SN9) se estrellaron durante el aterrizaje, en diciembre, y luego a principios de febrero.
Estas pruebas se están llevando a cabo en un área casi desierta alquilada por SpaceX, en el extremo sur de Texas, cerca de la frontera con México y en el borde del Golfo de México, un área desierta para causar posibles víctimas.
AFP
Elon Musk se imagina algún día lanzando varias de estas naves para conquistar Marte. Pero inicialmente, el cohete, si entrara en funcionamiento, podría resultar útil para viajes más cercanos, especialmente a la Luna.
Es en este vehículo donde se supone que el multimillonario japonés Yusaku Maezawa da la vuelta a la luna, en teoría en 2023, un viaje al precio confidencial.
En un video publicado en su cuenta de Twitter el miércoles, invitó a ocho personas «de todo el mundo» a unirse a él. Los aspirantes a astronautas deben preinscribirse antes del 14 de marzo y una primera selección debe realizarse una semana después.
El futuro cohete consistirá, además de la nave espacial tripulada, en una primera etapa denominada Super Heavy. El conjunto medirá 120 metros de altura y podrá transportar 100 toneladas a bordo.
AFP