La inesperada muerte de la señora Eley que descubrió cómo combatir las epidemias

By 19/06/2020 Portal

Aquel verano de 1854 fue especialmente caluroso. Los 60 trabajadores de la fábrica de cerveza Lion Brewery apuraban cada día todo el licor de malta que les daban como parte de su salario. Y gracias a eso se salvaron. Tenían a mano el pozo de Broad Street, un surtidor de agua muy apreciado en la zona, pero ellos preferían beber alcohol. Cerca de allí, decenas de trabajadores de la fábrica de suministros bélicos Eley Brothers murieron por el brote de cólera que nació en ese pozo tras saciarse con sus aguas. Los hermanos que regentaban la factoría hacían recoger un par de cubos del pozo cada día para la sed de sus empleados y mandaban una botella a su madre, Susannah Eley, que decidió mudarse lejos de allí, a Hampstead, tras quedarse viuda. Un bonito detalle que cambiaría la historia de la salud pública y que se considera como la primera piedra de la epidemiología. La viuda de Hampstead fue la excepción que confirmó la regla y todavía hoy, en pandemias como la del coronavirus, se usa como metáfora de la necesidad de casos atípicos para confirmar patrones.

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