Dos monstruos mitológicos que se colaron en la ciencia

By 07/11/2020 Portal

El estrecho de Mesina separa Sicilia de la Italia peninsular, conectando el mar Tirreno con el Jónico, distando en su parte más angosta apenas tres kilómetros. En la zona más septentrional, en la región calabresa, hay una ciudad con reminiscencias mitológicas llamada Scilla.

Por curioso que pueda parecer el nombre de esta urbe está hermanado, al menos mitológicamente, con un asteroide perteneciente al cinturón de asteroides, denominado Carybdis.

Dos monstruos marinos
En la antig√ľedad el oc√©ano -Okean√≥s- se entend√≠a como una enorme corriente o serpiente que circundaba el mundo y sobre la cual flotaba la ec√ļmene -oikumene-, la parte habitada de la Tierra. Para los griegos la extensi√≥n oce√°nica era tan inmensa que llegaba hasta el mundo de los muertos y en ella merodeaban todo tipo de criaturas enormes y terror√≠ficas.

Entre estos monstruos se encontraban Escila y Caribdis. La primera aullaba como cual perro indefenso desde su gruta, horadada en una roca; su aspecto era terrible, con doce patas peque√Īas y deformes, y seis largos cuellos cuyas cabezas terminaban en bocas con triples filas de dientes.

En la ciudad de Scilla hay unos bellos y majestuosos acantilados, los cuales serv√≠an, seg√ļn la tradici√≥n, de morada al personaje mitol√≥gico.

Por su parte, Caribdis, que en griego antiguo se puede traducir por succionador, era un horrible monstruo marino que tragaba enormes cantidades de agua tres veces al día, devolviéndola otras tantas veces, y que adoptaba la forma de remolino. Se decía que Caribdis engullía a los barcos que se aproximaban a ella y los devolvía a la superficie marina totalmente destrozados.

Escila y Caribdis habitaban en el estrecho de Mesina, cada monstruo a un lado del mismo, de forma que los marineros que intentaba evitar a Caribdis a veces se aproximaban demasiado a Escila y viceversa. De ah√≠ surgi√≥ la expresi√≥n encontrarse ¬ęentre Escila y Caribdis¬Ľ, que viene a significar estar entre dos peligros, de forma que alejarse de uno hace que se caiga en las garras del otro.

En la ¬ęOdisea¬Ľ de Homero se nos cuenta que Ulises, por consejo de la maga Circe, se acerc√≥ en exceso a Escila, ya que de esta forma perder√≠a ¬ę√ļnicamente¬Ľ seis marineros, pero preservar√≠a la integridad del barco.

Taxonomía mitológica
Hasta aqu√≠ la mitolog√≠a. Vayamos con la ciencia. Hay una planta lili√°cea, muy extendida por todo el Mediterr√°neo, reconocible por sus enormes bulbos y que conocemos como ¬ęcebolla albarrana¬Ľ. En el siglo decimoctavo Carl von Linneo la bautiz√≥ como Scilla mar√≠tima, nombre que mut√≥ a finales del siglo pasado en Charybdis mar√≠tima.

Esta planta es terriblemente ponzo√Īosa, debido a que contiene un compuesto t√≥xico llamado escilir√≥sido, en alusi√≥n evidente a Scilla. Esta propiedad toxicol√≥gica no ha sido √≥bice para que desde tiempos inmemoriales la planta lili√°cea se haya empleado con fines medicinales. Los galenos la utilizaron para disminuir los edemas, tal como recoge un papiro egipcio del siglo diecis√©is antes de Cristo, con fines diur√©ticos o bien como tonificador cardiaco.

El bi√≥logo sueco, adem√°s, incluy√≥ dentro de los ¬ęcangrejos¬Ľ un g√©nero muy amplio bajo el nombre de Cancer, el cual se ha diversificado con el paso del tiempo en varios g√©neros, entre ellos Scilla y Charybdis.

Quimioterapia con impronta mitológica
El mito tampoco ha pasado desapercibido a los genetistas que han descrito en la mosca del vinagre (Drosophila melanogaster) dos genes que intervienen en su desarrollo embrionario y a los cuales se ha bautizado con el nombre de los dos terribles monstruos.

Regresando a la Charybdis mar√≠tima, hace apenas una d√©cada se descubri√≥ en sus bulbos una prote√≠na a la que se denomin√≥ caribdina, una prote√≠na inactivadora de los ribosomas y que apenas existe en un pu√Īado de plantas, as√≠ como en algunas bacterias y hongos.

En este momento hay varias líneas de investigación en activo para utilizar la caribdina como inmunotoxina en el tratamiento de determinados tipos de neoplasias, al postularse su papel como inactivadora de los ribosomas de las células cancerígenas.

Para finalizar nos quedamos con una cita extra√≠da del libro ¬ęLas intermitencias de la muerte¬Ľ, del escritor portugu√©s Jos√© Saramago: ¬ęAprovechando la confusi√≥n que reina en la sociedad, ahora m√°s que nunca entre la espada y la pared, entre Escila y Caribdis, entre martillazos y tenazas¬Ľ.

M. Jara

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.