Un análisis realizado en Auckland y que ha empleado un nuevo método capaz de detectar partículas más pequeñas sugiere que el aire de nuestras ciudades podría contener más microplásticos de lo que se creía.
Un análisis realizado en Auckland y que ha empleado un nuevo método capaz de detectar partículas más pequeñas sugiere que el aire de nuestras ciudades podría contener más microplásticos de lo que se creía.